Animales de carga y producción en Tlaxcala ya cuentan con protección legal

La legislación fija obligaciones y prohibiciones para el uso de animales en actividades económicas, priorizando su bienestar, salud y trato digno.

En Tlaxcala, la legislación vigente amplía la protección animal más allá de mascotas, incorporando lineamientos obligatorios para el uso de animales en actividades productivas y laborales. La Ley de Protección y Bienestar Animal establece condiciones mínimas para garantizar su integridad física y evitar prácticas de explotación.

La norma define como animales de producción a aquellos destinados a generar bienes para consumo o comercialización, mientras que los de trabajo participan en actividades económicas. Ambos deben recibir alimentación y agua al menos tres veces al día, además de condiciones que eviten sufrimiento, enfermedad o desgaste excesivo.

En actividades como terapia, seguridad, rescate o carga, el uso de animales no debe comprometer su salud ni bienestar. En caso de lesión o riesgo, las labores deben suspenderse de inmediato. Asimismo, se exige la participación de entrenadores certificados y supervisión veterinaria especializada.

Prohibiciones para evitar el maltrato

La legislación prohíbe prácticas que vulneren la integridad animal. No se permite el entrenamiento con castigos físicos ni el uso de instrumentos que causen daño, así como el uso de animales vivos como señuelos en entrenamientos. También está restringido el adiestramiento en espacios públicos o de uso común.

En términos reproductivos, las hembras no pueden ser utilizadas durante el último tercio de gestación, mientras que los équidos menores de tres años no deben realizar labores de tiro o carga. Además, los animales de guardia y protección no pueden permanecer en planteles escolares.

Condiciones laborales y descanso

Para los animales de carga, la ley establece que el peso debe ser equilibrado y acorde a su capacidad, evitando jornadas que superen su resistencia. Tras cada jornada, deben contar con descanso suficiente y no reincorporarse antes de 10 horas.

También se prohíbe privarlos de alimento o agua como método de entrenamiento, así como administrar fármacos para forzar su rendimiento. Los animales enfermos, lesionados o desnutridos no pueden ser utilizados bajo ninguna circunstancia.

Protección hasta el final de su vida útil

Una vez concluida su vida laboral, queda prohibida su venta, abandono o donación sin garantías de bienestar. En caso de eutanasia, esta debe realizarse sin dolor ni sufrimiento, conforme a criterios veterinarios.

La normativa también obliga a que los establecimientos públicos y privados permitan el acceso de animales de asistencia, reconociendo su papel en la inclusión de personas con discapacidad.

Fotografía: Redes

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