En política los segundos, minutos y horas tienen una medición subjetiva. Por momentos la percepción de tiempo se alarga y por momentos se evapora.
El calendario marca agosto de 2025, pero el reloj electoral ya cuenta, con sus manecillas, en el 2027. La elección intermedia empieza a tomar forma y con ella los prematuros demonios se desplazan cual sufragio, buscando desconcertar y distraer a los actores políticos vigentes, que anhelan encomiendas futuras.
La presidenta de México había impulsado en un primer momento el impedimento de la no reelección y su aplicabilidad para el año 2027; materializando así la máxima “Maderista” del “sufragio efectivo y no reelección”. Los problemas que heredó la presidenta Sheinbaum –en forma de coordinadores legislativos- fueron un primer dique para la consumación de tal fin en el 27. Así como los conflictos de interés que salieron a relucir respecto a la aplicabilidad del no nepotismo, -el partido verde en San Luis; los Monreales en Zacatecas- provocaron tenciones a los adentros de la coalición compuesta por MORENA, PT y Partido Verde.
Aunado a las adversidades que ha sorteado la presidenta respecto a la resistencia de la mayoría legislativa en temas claves, se presentan necesidades pragmáticas para mantener la unidad y cohesión política dentro de la 4T; siendo la especulación que los representantes populares actualmente electos tienen en la posibilidad de la reelección, una garantía de autodisciplina e institucionalidad partidista.
Y es que morena está obligado –por su propio interés- a mantener sus filas lo más armonioso posible; pues, al igual que en 2024, se prevé que la jornada electoral del 2027 se resuelva previamente dentro de la definición de candidaturas en morena. Es decir: quienes logren hacerse con la candidatura de morena, tendrán pie y medio dentro, de su eventual toma de protesta.
Esta premura de las candidaturas puede jugar en contra de los suspirantes. Sobre todo de aquellos que actualmente se encuentran desempeñando una función pública trascendente; y el clima de campaña anticipada es una distracción innata al ejercicio de gobierno. Particularmente en el ejercicio de gobierno ejecutivo municipal.
Los gobiernos municipales son cortísimos, especialmente para quienes se adentran recién a las labores de la administración pública. Son tres años que se desgastan en un pestañeo: El primer año para “aprender”, el segundo para “ejercer” y el tercero para “entregar” o preparar la reelección. Es decir, de un trienio se puede deducir que sólo un año, de los tres, es efectivo en cuanto al ejercicio de gobierno.
La mejor “campaña” que puede hacer un/a alcalde en funciones se da en el día a día, en la entrega de resultados para con la ciudadanía. La distracción de la campaña anticipada no solamente puede frustrar una posible reelección, sino, perder la posibilidad de realizar un buen desempeño en el curso del gobierno vigente.
Es el mismo caso con los legisladores que aspiran a reelegirse o a tomar impulso para otro cargo de representación; más ahora que está de “moda” el concepto de político (o diputado) de territorio. Es menester destacar que la principal función de un legislador es precisamente esa: legislar. No el trabajo en territorio, al más fiel estilo del acarreo y las dádivas para lograr una nutrida foto de las reuniones “territoriales”.
Finalmente interpretar las nuevas formas y fondos de la Cuarta Transformación, en el que el “gran elector” terminará siendo una “gran electora”; y la acumulación de puntos, previo a la designación final, deberá ser entre perfiles que han logrado interiorizar y conceptualizar los valores del Humanismo Mexicano; no sólo en la retórica discursiva, sino y sobre todo, en el ejercicio de sus cargos.
Una guía práctica –y de bolsillo- que debería tener cualquier suspirante a cargo en 2027 es la de entender que las encuestas de morena no tienen una lógica intrínseca de popularidad; y que las decisiones están más cerca a la percepción social que a la del círculo rojo.
En el caso poblano el ejemplo está en el gobernador Alejandro Armenta; quien se hizo de la candidatura dentro de morena sin montar un solo espectacular; contrario a ello recorrió pueblos, mercados, calles. Las encuestas en morena se ganan abajo, con la gente. Al final del camino, la gran electora, no verá ni los espectaculares, ni los comerciales.













