El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, adelantó este jueves que la administración de Donald Trump estaría dispuesta a restablecer una base militar en Ecuador, más de 15 años después de que el expresidente Rafael Correa ordenara la salida de las tropas estadounidenses de la base aérea de Manta. Acompañado por la canciller Gabriela Sommerfeld, Rubio declaró en una conferencia de prensa en Quito:
“Si nos invitan a regresar, lo consideraremos muy seriamente, porque es una solicitud de un aliado en una zona muy estratégica del mundo”.
La visita del jefe de la diplomacia estadounidense a Ecuador se enmarca en una agenda centrada en seguridad, narcotráfico e inmigración, tras su paso por México, donde selló acuerdos con la presidenta Claudia Sheinbaum.
Rubio anunció un paquete de 13.7 millones de dólares en apoyo directo a la lucha antidrogas, además de una inversión inicial de seis millones de dólares en drones y vehículos no tripulados para reforzar a la Armada ecuatoriana. Washington, además, designó como organizaciones terroristas a las bandas criminales Los Choneros y Los Lobos, que el gobierno de Daniel Noboa ya había declarado de ese modo desde enero de 2024.
La propuesta de reabrir una base militar en territorio ecuatoriano llega en un contexto de fuerte violencia interna. Noboa declaró al país en “conflicto armado interno” a inicios de año y promueve una reforma constitucional que habilite la presencia de fuerzas extranjeras, una posibilidad que la oposición correísta denuncia como una pérdida “irreversible” de soberanía.
Rubio sostuvo que la cooperación militar permitiría entrenamientos y operaciones conjuntas “para enfrentar amenazas comunes” en una región donde el narcotráfico transnacional, el fentanilo y la migración irregular dominan la agenda bilateral.
La visita de Rubio ocurre también pocos días después de que Washington y Quito anunciaran un acuerdo migratorio por el cual Ecuador recibiría hasta 300 personas deportadas por año desde EE.UU., siempre que no tengan antecedentes penales.
Además del eje de seguridad, Rubio subrayó que su país busca ampliar las relaciones comerciales con Ecuador, un tema que, aseguró, “avanza de manera positiva” en las negociaciones bilaterales.
El presidente Daniel Noboa, quien renovó recientemente la cúpula de las Fuerzas Armadas en medio de su estrategia contra el crimen organizado, se perfila como uno de los principales aliados de Trump en Sudamérica. Pero el regreso de bases militares extranjeras a suelo ecuatoriano revive un viejo dilema: ¿reforzar la seguridad a cualquier costo o defender la soberanía nacional?
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