A casi un año del conflicto en Sudán, la ONU advierte que más de 25 millones de personas enfrentan una emergencia humanitaria sin precedentes. El desplazamiento forzado ha superado los 8.5 millones de personas, de las cuales 1.8 millones cruzaron las fronteras en busca de refugio, principalmente hacia Sudán del Sur.
Olga Sarrado, portavoz del ACNUR, detalló que 635,000 personas llegaron a Sudán del Sur, equivalente a más del 5% de su población. Para dimensionar la magnitud, Marie-Hélène Verney, representante de ACNUR en Sudán del Sur, comparó: “Si esto pasara en Alemania serían 4.5 millones de personas, y en Estados Unidos, 17.6 millones en menos de un año”.
Impacto en Sudán del Sur
El flujo constante de refugiados ha puesto al país en una situación crítica. Sudán del Sur, catalogado como el país más pobre del mundo, recibe un promedio de 1,800 personas diarias desde abril de 2023. La presión sobre su débil economía se agrava con la paralización de uno de sus principales oleoductos, dañado en febrero en la región del Nilo Blanco, en Sudán.
Ese cierre ha significado una caída drástica en los ingresos, ya que el petróleo representa el 95% de la economía sursudanesa. Según Verney, esto ha provocado inflación acelerada y riesgo de colapso económico.
Fondos insuficientes para la emergencia
Mientras la crisis se intensifica, el financiamiento internacional se mantiene en niveles mínimos. El Plan Regional de Respuesta para Refugiados en Sudán solo ha recibido el 7% de lo necesario, y el Plan de Respuesta Humanitaria dentro de Sudán apenas alcanza el 6% de los fondos solicitados.
El ACNUR requiere 1,400 millones de dólares para atender a 2.7 millones de personas en países vecinos, mientras que la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) busca 2,700 millones para apoyar a 14.7 millones de personas dentro de Sudán.
En total, se pretende asistir a 17.4 millones de personas en Sudán y la región, aunque la falta de apoyo financiero amenaza con dejar a millones sin atención.
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Fotografía: Redes













