El presidente Donald Trump emitió un ultimátum a Hamás y advirtió de represalias extremas si el grupo no acepta el plan de paz presentado por Estados Unidos y aliados regionales. En una publicación en Truth Social, el mandatario fijó un plazo concreto para alcanzar un acuerdo y reclamó que todas las potencias regionales ya habían firmado la propuesta junto a Israel.
Trump subrayó que, de no aceptarse el acuerdo antes de las 6:00 p.m. (hora de Washington), relanzaría una ofensiva de proporciones fuera de lo habitual contra Hamás. Según el presidente, la coalición internacional que respalda la iniciativa busca poner fin al conflicto en la Franja de Gaza por la vía diplomática, pero está dispuesta a actuar con fuerza si esa salida fracasa.
El mandatario calificó a Hamás como una amenaza sostenida y violenta en la región y culpó al grupo por la masacre del 7 de octubre, que, en su versión, incluyó víctimas de todas las edades. Además, afirmó que como respuesta a esos ataques ya se habrían eliminado miles de presuntos integrantes del movimiento.
Trump aseguró que la mayoría de los combatientes restantes están rodeados y que las fuerzas aliadas esperan solo la orden para actuar, y agregó que las unidades localizables serán perseguidas y eliminadas si no se rinde un acuerdo. Ante ese escenario, pidió a los civiles palestinos inocentes que evacuaran las zonas de mayor riesgo hacia áreas consideradas más seguras dentro de Gaza, prometiendo que quienes se trasladen “recibirán atención” de los equipos humanitarios y países dispuestos a ayudar.
La Casa Blanca hizo pública esta semana una propuesta de 20 puntos que, según la administración, contempla un cese inmediato de hostilidades si ambas partes aceptan las condiciones. Entre los puntos centrales figuran la retirada de tropas israelíes y la congelación de las operaciones militares a cambio de la liberación escalonada de rehenes.
En lo referido a intercambios y liberaciones, el plan plantea que Israel libere a 250 presos con cadena perpetua y a 1.700 gazatíes detenidos tras el 7 de octubre, mientras que Hamás y grupos afines deberán aceptar no participar en la administración del enclave ni ejercer control político ni militar. Para los miembros que depongan las armas se prevé una amnistía que, según la Casa Blanca, “perdonaría la vida” de los combatientes restantes bajo ciertas condiciones.
El mensaje presidencial combina la oferta de una salida negociada y la amenaza de fuerza: la administración estadounidense sostiene que hay una última oportunidad para resolver el conflicto por la vía política, pero que la alternativa es una acción militar más amplia contra Hamás. El futuro inmediato dependerá de la respuesta del movimiento y de la voluntad de las partes implicadas de aceptar las condiciones del plan presentado.
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