Aunque ha sido nominado en varias ocasiones y ha destacado sus propias acciones en política exterior como merecedoras del Premio Nobel de la Paz, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, enfrenta escepticismo por parte de analistas y expertos en el ámbito del galardón.
Año con año, la entrega del Nobel de la Paz genera especulaciones a nivel internacional. Esta vez, la figura de Trump ha vuelto al centro de atención, especialmente tras sus recientes declaraciones ante líderes internacionales, donde expresó que, en su opinión, debería recibir el premio por su papel en detener conflictos y promover acuerdos diplomáticos.
Sin embargo, especialistas en el funcionamiento del Comité Nobel Noruego consideran que sus posibilidades siguen siendo bajas. Esto se debe a que la instancia encargada de otorgar el galardón suele inclinarse por candidatos cuyo trabajo promueve la paz duradera, la cooperación internacional y el fortalecimiento de instituciones globales, más que por figuras mediáticas o gestos diplomáticos de corto plazo.
Desde hace años, Trump ha sido postulado por diversas figuras políticas tanto dentro como fuera de Estados Unidos. En una de las nominaciones más recientes, la congresista republicana Claudia Tenney lo propuso por su participación en la firma de los Acuerdos de Abraham, los cuales establecieron relaciones entre Israel y varios países árabes en 2020.
No obstante, expertos destacan que el comité pone mayor énfasis en procesos de paz sostenidos y de impacto estructural, algo que, consideran, aún no se refleja en las intervenciones diplomáticas del mandatario. Además, mencionan que su constante desprecio por organismos multilaterales y su postura frente a temas como el cambio climático —que él ha minimizado repetidamente— no son coherentes con los valores que promueve el galardón.
El historiador e investigador Theo Zenou explicó que existe una gran diferencia entre detener temporalmente un conflicto armado y abordar las causas profundas que generan la violencia. Según él, las iniciativas atribuidas a Trump aún no han demostrado ser transformadoras o permanentes, y su retórica difícilmente podría considerarse conciliadora.
Zenou también mencionó que el enfoque del Comité Nobel ha evolucionado en los últimos años, priorizando asuntos globales como el medioambiente, considerado por muchos como un reto clave para la paz futura. Desde esa perspectiva, la indiferencia de Trump hacia el cambio climático podría ser un obstáculo insalvable.
A lo largo de su carrera política, Trump ha sido abierto al manifestar su interés por recibir el Nobel. Sin embargo, esta insistencia podría volverse en su contra. Según Nina Græger, directora del Instituto de Investigación para la Paz de Oslo, el Comité Nobel es muy cauteloso en evitar que sus decisiones sean percibidas como producto de presiones externas o campañas públicas.
Græger considera que la probabilidad de que Trump reciba el premio este año es extremadamente baja, debido tanto a su historial como a su forma de expresarse en el escenario internacional.
Los ganadores de los Premios Nobel de este año comenzarán a anunciarse a partir del lunes, con el de la Paz programado para el viernes. Mientras tanto, el nombre de Trump vuelve a resonar en el debate público, aunque con muy pocas señales de que esta vez vaya a convertirse en laureado.
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