La Cumbre de Líderes de la COP30 comenzó este jueves en la ciudad amazónica de Belém, donde más de 60 jefes de Estado y de Gobierno se reúnen para definir las bases de la próxima etapa de acción climática global.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, inauguró el encuentro con un mensaje en el que instó a separar los conflictos geopolíticos de las urgencias climáticas. Señaló que las rivalidades estratégicas y los conflictos armados desvían recursos y atención que deberían destinarse a combatir el calentamiento global.
Durante su intervención, Lula también criticó la proliferación de noticias falsas y discursos extremistas que, según él, buscan beneficios electorales y perpetúan un modelo económico que mantiene la desigualdad y la degradación ambiental.
El mandatario brasileño subrayó que existe una desconexión entre los círculos diplomáticos y la vida cotidiana de las personas, recordando que la población puede no entender conceptos técnicos como “emisiones” o “toneladas de carbono”, pero sí sufre directamente los efectos de la contaminación.
Para Lula, el cambio climático es una consecuencia de las mismas estructuras de desigualdad que han dividido al mundo entre ricos y pobres. En su discurso, advirtió que no será posible frenar la crisis climática sin reducir las brechas sociales.
La cumbre de líderes, que se extenderá hasta el viernes, incluye una sesión plenaria y tres mesas de trabajo sobre clima y naturaleza, transición energética y revisión del Acuerdo de París, firmado hace una década.
Entre los asistentes figuran mandatarios como Gabriel Boric, Gustavo Petro, Emmanuel Macron y Pedro Sánchez. Sin embargo, Estados Unidos no envió representación de alto nivel, lo que ha generado preocupación por la falta de compromiso de una de las principales potencias contaminantes.
Mientras tanto, Naciones Unidas advirtió que 2025 podría ubicarse entre los años más cálidos jamás registrados, un recordatorio de que el tiempo para actuar se acorta.
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