México sostuvo este martes ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) que la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano, sin injerencias ni tutelajes externos.
La postura fue expresada por Alejandro Encinas, representante permanente de México ante la OEA, durante una sesión extraordinaria del Consejo Permanente celebrada en Washington, convocada por Colombia para analizar la agresión militar unilateral de Estados Unidos contra Venezuela, sesión que México copatrocinó.
En su intervención, Encinas manifestó la profunda preocupación del gobierno mexicano por declaraciones recientes que apuntan a una posible expansión de las acciones militares hacia otros países de la región, al advertir que un escenario de escalamiento pondría en grave riesgo la paz, la estabilidad política y la seguridad del continente americano. Subrayó que cualquier ampliación del conflicto tendría consecuencias directas en el bienestar de los pueblos de América Latina y el Caribe.
El diplomático agradeció a Colombia, en su calidad de presidencia del Consejo Permanente, la convocatoria de la sesión, y señaló que los hechos ocurridos en Venezuela “demandan una reflexión hemisférica responsable, apegada al derecho internacional y orientada a la preservación de la democracia, la paz y la estabilidad de la región”.
Encinas afirmó que la postura de México es “firme, clara e histórica”, al recordar que el principio de no intervención es un eje central de la política exterior mexicana. “Para mi país, la no intervención en los asuntos internos de otros Estados no sólo es un principio constitucional, sino uno de los que rigen las relaciones entre todas las naciones del mundo”, sostuvo, al enfatizar que la soberanía y la autodeterminación de los pueblos “no son opcionales ni negociables”.
El representante mexicano señaló que los hechos en Venezuela vulneran el artículo segundo de la Carta de las Naciones Unidas, la Carta de la OEA y otros tratados internacionales suscritos por los Estados miembros. Añadió que dichas acciones tampoco pueden justificarse bajo el principio de legítima defensa, ya que el derecho internacional establece límites claros al uso de la fuerza entre los Estados.
En ese sentido, México reiteró su llamado urgente a respetar el derecho internacional, a cesar y no repetir actos de agresión contra el gobierno y el pueblo de Venezuela, y a privilegiar en todo momento las vías pacíficas para la solución de las controversias. Encinas recordó que la historia de la región demuestra que sólo los pueblos pueden definir su propio camino, ejercer soberanía sobre sus recursos y decidir libremente su forma de gobierno y modelo económico y social.
Asimismo, advirtió que los cambios de régimen impulsados desde el exterior y la aplicación de medidas extraterritoriales no sólo contravienen el derecho internacional, sino que han profundizado los conflictos y debilitado el tejido social de las naciones. “La intervención nunca ha traído democracia, nunca ha generado bienestar, nunca ha generado estabilidad duradera”, afirmó.
Finalmente, Encinas recordó que América Latina y el Caribe han sido reconocidos como una zona de paz, y alertó que la violación de ese equilibrio pone en riesgo la estabilidad regional. Reiteró que sólo un proceso inclusivo, liderado por las y los propios venezolanos, puede conducir a una solución democrática y sostenible, y reafirmó la disposición de México para apoyar esfuerzos de facilitación, mediación o acompañamiento que contribuyan a preservar la paz y evitar una confrontación de mayores consecuencias.
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