El 3 de enero de 2025, hace un año, tuve la oportunidad y el inmenso placer de entrevistar a Fritz Glockner. La entrevista se llevó a cabo en la casa de Fritz. Una larga conversación de 45 minutos en la que, arropados en la sombra de su inmenso librero y al compás del humo de sus cigarrillos Camel, Fritz respondió con frontalidad y brillantez literaria cada uno de los planteamientos.
Hablamos de la batalla cultural, de la guerra mediática que enfrentó AMLO —y ahora Sheinbaum—, del periodismo contemporáneo, de la revolución de las conciencias y del fomento a la lectura.
También sobre la juventud como instrumento revolucionario y de los avances de la 4T en materia cultural.
Fritz afirmó que con la Cuarta Transformación se le ha dado importancia y trascendencia a la verdadera memoria. No a la desmemoria. Destacó que actualmente la gente ya habla “del pasado” con mayor capacidad de reflexión y orgullo: “El contar con la memoria es permitir que los sujetos de la historia del pasado se conviertan en fantasmas que actúan en el presente, y no en cadáveres. El cadáver no asusta a nadie; asustan los fantasmas. Hay que cultivar fantasmas. Hay que cultivar que el pasado se convierta en una reflexión inteligente del presente para intentar proyectar los sueños del futuro, considerando que el futuro es el arte de la incertidumbre”.
Desarrolló que para los pueblos indígenas el pasado se encontraba enfrente, no atrás, porque veían el pasado. El futuro se encontraba atrás, porque era el que los impulsaba a andar. La idea occidental de que el pasado está atrás tiene la intención de borrar la memoria. ¿Cómo se puede ver lo que está atrás? ¿Cómo se reivindica lo que no se conoce?
Destacó que en 2018 se le ganó la batalla a la mentira, pero que el gran momento de transformación arrancó en 2024. Por vez primera, una mujer presidenta. Por primera vez, un presidente no emanado del sistema PRI.
Sentenció que no hay revolución sin cultura y no hay cultura sin revolución.
En una descripción personal, Fritz se definió como una persona coherente que nunca ha estado en un lugar donde no quiere estar. Y lo ejemplificó con una situación particular: encontrarse en medio de una fiesta en la que uno está incómodo, sin entender qué hace ahí, con ganas de irse, pero sin entender por qué se queda. Fritz, con sagaz ironía, dijo que él en esa fiesta no se queda, que él se va.
Este jueves 29 de enero, el gobernador Alejandro Armenta presentó en rueda de prensa la incorporación de Fritz Glockner como Secretario de Arte y Cultura. En su intervención, con una fluidez de palabra tan natural como la de arrojar humo de tabaco por la boca, Fritz dejó pasmada, en admiración, a la mitad de los presentes. Quizá también incomodó a más de uno, con su frontalidad y osadía de ser él mismo, en un sistema político que obliga a abandonar el ser para simular el somos.
Son nuevos tiempos para la cultura en Puebla y, como Fritz cantó, citando un poema de Ángel González: “Otro tiempo vendrá distinto a éste; y alguien dirá: hablaste mal, debiste haber contado otras historias”.
Comparto la liga de la entrevista completa a Fritz, misma que solo fue posible gracias a la ayuda de Enrique Glockner, quien, por alguna razón que no comprendo, siempre ha sido bondadoso conmigo: ya sea regalándome libros que considera me pueden nutrir, así como regañándome con fuerza y sonrisas cuando observa que mi trabajo periodístico se contamina con el lucro neoliberal.
https://www.youtube.com/watch?v=GH-Oz1cJnSs
Partido sin dirigencia, movimiento sin partido
Quien mantiene vigente su ausencia de la conversación política es la “dirigente” de Morena en Puebla, Olga Romero Garci-Crespo. El Comité Ejecutivo Estatal que ella “encabeza” sigue sin acompañar el proyecto del gobernador Alejandro Armenta.
Es inentendible que el partido no haya hecho un solo pronunciamiento de respaldo a las modificaciones, no pocas, que el gobernador hizo de su gabinete. Morena en Puebla no solamente está lejos, muy lejos, de acompañar el proyecto político y social que Alejandro Armenta construye diariamente para Puebla. También el partido es ajeno a los procesos de formación política y de promoción al debate social —y qué decir de la revolución de las conciencias— con los militantes de la sociedad poblana.
Hace unas semanas hicieron —por instrucción de la dirigencia nacional— una serie de asambleas distritales para advertir los riesgos intervencionistas de Donald Trump. Lo hicieron una sola vez, sin darle continuidad programática de ningún tipo. Habrán valorado —Olga y su “equipo”— que los riesgos del trumpismo se esfumaron. Que basta con cantar “más si osare un extraño enemigo”.
La actual dirigencia de Morena en Puebla, de la que circulan trascendidos de que está por removerse, ¿se sabrán completo el Himno Nacional?













