Columnas

Irán, el imperio nos puede extinguir

El imperialismo estadunidense encabezado por Donald J. Trump está llevando a la humanidad a un serio peligro de extinción. La agresión bélica a Irán del 28 de febrero fue una acción coordinada con Israel y sometió a un bombardeo no solo a Teherán, la capital iraní sino a quince ciudades más en 24 provincias, entre las cuales se encuentran Ishafam (instalaciones militares e industria nuclear), Qom (ciudad santa), Bushehr (importante puerto y lugar de la principal planta nuclear iraní). El primer día de bombardeos mató a aproximadamente 200 iraníes y muchos más serán muertos en las próximas semanas. Particularmente estremecedor es el caso de la ciudad de Minab donde el bombardeo imperialista y sionista arrasó con una escuela y mató a aproximadamente 180 niñas y docentes.

La alianza imperialista de Estados unidos e Israel busca el derrocamiento del régimen inaugurado en 1979 con la revolución iraní. También afianzar el imperialismo regional israelí. Por ello al igual que en Venezuela, busca descabezar a Irán y lo ha logrado momentáneamente. Además del líder supremo Ali Jamenei y varios miembros de su familia, también murieron en los bombardeos el ministro de Defensa, Aziz Nasirzadeh; el jefe del Estado Mayor General, Abdolrahim Mousavi, y el jefe de la oficina militar del líder supremo, Mohammad Shirazi. No resultó cierto por fortuna que haya sido asesinado el expresidente iraní Mahmud Ahmadineyad (2005-2013).  

El imperialismo estadounidense no tiene límites en su lucha desesperada por no perder la hegemonía mundial. Ciertamente ha hecho del hemisferio occidental “su hemisferio” y dentro de ese hemisferio, América Latina ocupa un lugar central. Por mucho de que se hable ahora de un multipolarismo, para nosotros en la región, lo que existe es un unipolarismo en los hechos, porque China y Rusia tienen un limitado contrapeso aquí frente a los designios de Washington. La situación es más grave aún, porque no es un imperialista como Franklin D. Roosvelt, James Carter o Barack Obama quien está dirigiendo la guerra contra el mundo desde la Oficina Oval, sino un personaje todavía peor que Richard M. Nixon o Ronald Reagan.

Y la situación todavía es peor porque quienes están detrás de Trump probablemente sean más perversos que él: el tenebroso subsecretario de Gabinete Stephen Miller, el vicepresidente neofascista J.D. Vance, el ultraderechista secretario de Estado Marco Rubio, el ultra belicista secretario de Guerra Pete Hegseth, el que fuera el asesor de Seguridad Nacional Mike Waltz, el encargado interino del ICE Todd M. Lyons, la secretaria de Seguridad Nacional Kristi Noem. He aquí las figuras del gabinete estadunidense que son personajes muy parecidos a los que tenía Hitler en el esplendor del fascismo (Goebbels, Goering, Himler). Detrás de todos ellos, se encuentran los poderosísimos intereses del complejo militar industrial, principales beneficiarios de la guerra como motor de la acumulación capitalista estadounidense.

Washington no tiene ningún interés en llegar a un acuerdo pacífico con Irán. En 2015 ambos países habían llegado a un acuerdo que le daba esperanzas a la paz: el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA por sus siglas en inglés), el cual fue abandonado unilateralmente por el gobierno de Trump en 2018.  Y por ello ha simulado dos rondas de negociaciones en junio de 2025 y la de febrero de 2026 que fueron maniobras distractoras que preparaban un masivo y devastador bombardeo a Irán además del asesinato de su dirigencia. En esta ocasión las condiciones para un arreglo pacífico con Irán eran prácticamente la rendición incondicional de ese país: la suspensión total del programa nuclear, el desmantelamiento de toda la defensa de misiles antiaéreos y la ruptura de la alianza con Hezbollah, Hamas y los rebeldes yemenitas.

¿Podrán el imperialismo y el sionismo derrotar a Irán? Los analistas más serios indican que ello depende de la cantidad de misiles que tengan ambos lados. Estados Unidos tiene una reserva limitada que además está usando en Ucrania. Sus cálculos indican que si Irán logra resistir la matanza que se vendrá en las próximas cuatro semanas, saldrá airoso de la agresión imperialista.  Estados Unidos puede recurrir al concurso de Reino Unido, Alemania y Francia quienes ya dijeron que están listos para entrar a la guerra. Pero Irán ha mostrado que cuenta con un arsenal significativo cuyos misiles más poderosos y modernos todavía no ha lanzado.  Ha atacado a las bases militares en Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Arabia Saudita, Jordania, Kuwait, Irak y Omán. También logró golpear la base aérea israelí de Tel Nof y la sede del Estado Mayor General en Tel Aviv.  

El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica de Irán aseguró que al menos 560 soldados estadunidenses murieron o resultaron heridos en sus ataques contra las bases estadunidenses. Trump hasta el momento ha reportado solamente tres bajas, pero ha dicho que “vendrán más”. Mientras tanto, Estados Unidos y el mundo tendrán que lidiar con la crisis económica que desencadenará el alza de los precios del petróleo, la interrupción de la navegación en el estrecho de Ormuz, y aun en el canal de Suez. Estamos ante el riesgo de una crisis energética de repercusiones mundiales porque por el estrecho de Ormuz pasa entre el 20 y 25% del petróleo que abastece al mundo entero y algo similar acontece con el gas. Muy probablemente si el conflicto se extiende, los precios del barril de petróleo llegarían a más de 100 dólares.

Con esta nueva criminal acción de guerra que se une a la de Venezuela acontecida el 3 de enero, la Casa Blanca muestra una vez más que no tiene límites en sus propósitos de asegurarse los recursos energéticos y naturales que le aseguren mantener su hegemonía imperial frente al ascenso de China. El ataque a Venezuela ha frenado el suministro de petróleo a China. El sometimiento de Irán a través de un vasto despliegue militar implicaría el control de una de las reservas más grandes del mundo en materia de petróleo, gas y minerales críticos, el corte del suministro de petróleo a China quien compra aproximadamente el 80-90% del petróleo iraní.

La humanidad está nuevamente en peligro y de nueva cuenta es el expansionismo imperial estadounidense y sionista el que está ocasionando esta situación. La guerra provocada por las agresiones de Estados Unidos y su avanzada imperial que es Israel, ya se ha regionalizado. Y puede convertirse en una guerra mundial si las potencias europeas entran en el conflicto armado y si Rusia y China no se contienen. La lucha por la paz y el antifascismo se han vuelto una perentoria necesidad para que podamos sobrevivir.

También puedes leer: Marco Rubio en Munich: América para los americanos y el mundo para occidente

Recuerda suscribirte a nuestro boletín

📲 https://bit.ly/3tgVlS0
💬 https://t.me/ciudadanomx