El gobierno del Reino Unido autorizó a Estados Unidos el uso de sus bases militares para realizar operaciones dirigidas a debilitar sitios de misiles vinculados a ataques contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz. La medida fue confirmada en un comunicado oficial de Downing Street.
Según la declaración, Londres trabaja junto a aliados internacionales para garantizar la seguridad del transporte marítimo en una de las rutas energéticas más importantes del mundo. El estrecho de Ormuz es clave para el comercio global de petróleo, lo que eleva la preocupación ante una posible escalada militar.
Pese a su respaldo logístico, el gobierno británico aseguró que busca evitar involucrarse directamente en un conflicto de mayor alcance en la región. Esta postura refleja un intento de equilibrar su alineación con Washington sin asumir plenamente las consecuencias de una confrontación abierta.
Desde Irán, el canciller Seyed Abbas Araghchi advirtió a su homólogo británico que cualquier apoyo a las acciones de Estados Unidos y Israel podría intensificar aún más el conflicto, aumentando el riesgo de una escalada regional.
El contexto se agravó tras los ataques conjuntos lanzados el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Teherán y otras ciudades iraníes, que dejaron víctimas civiles y altos mandos muertos, incluido el líder supremo Ali Khamenei. En respuesta, Irán desplegó oleadas de misiles y drones contra objetivos estadounidenses e israelíes en Medio Oriente, profundizando la crisis.
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Fotografía: Redes













