Irán mantiene una postura firme frente al plan de 15 puntos presentado por el presidente estadounidense, Donald Trump, para detener la guerra en Oriente Medio. La propuesta fue transmitida a través de Pakistán, pero la evaluación inicial de Teherán “no ha sido positiva”, según un alto funcionario iraní citado por Press TV. El país asiático, que ha sufrido daños importantes en su infraestructura energética y económica, prepara su propio plan de cinco condiciones para un cese de hostilidades. Como afirmó la fuente, “el fin de la guerra ocurrirá cuando Irán decida que debe terminar, no cuando Trump imagine su conclusión”.
Entre las exigencias de Teherán destacan el fin inmediato de los ataques contra sus líderes, compensaciones económicas por los daños y la reconstrucción de sus instalaciones, así como la garantía de que Israel y Estados Unidos no reanudarán operaciones militares. El país también exige el cese de hostilidades con los aliados de la “resistencia”, incluyendo Hezbollah, y el reconocimiento internacional de su soberanía total sobre el estrecho de Ormuz. Como reiteró Press TV, “Irán terminará la guerra cuando decida hacerlo y cuando se cumplan sus propias condiciones”.
Mientras Irán evalúa la propuesta estadounidense, la Guardia Revolucionaria lanzó nuevas ofensivas contra Israel y bases en el Golfo Pérsico, incluyendo un incendio en el aeropuerto de Kuwait. Según el comunicado oficial, “hasta que llegue el momento adecuado para nuestra voluntad, nada volverá a ser como antes”. En paralelo, el Pentágono despliega más tropas: 1,000 paracaidistas de la 82.ª División Aerotransportada y 5,000 marines adicionales, reforzando la presencia estadounidense ante la escalada militar.
El director del OIEA, Rafael Mariano Grossi, alertó sobre la acumulación de 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60% por parte de Irán, un nivel “casi militar”. El diplomático advirtió que cualquier acuerdo requerirá “una dilución inmediata de ese material”. Aun así, los mediadores en Islamabad, liderados por el primer ministro Shehbaz Sharif, buscan mantener abiertas las conversaciones, con la esperanza de abrir un diálogo directo entre Washington y Teherán este fin de semana.
El conflicto ya ha dejado más de 1,500 muertos en Irán, mientras que en Israel, Líbano e Irak se reportan numerosas víctimas civiles y militares. El control iraní sobre el estrecho de Ormuz sigue presionando los precios del petróleo, que rondan los 100 dólares por barril, un 35% más que antes del conflicto. Como concluyó Esmail Baghaei, vocero del Ministerio de Exteriores de Irán, “absolutamente [los barcos pagan] por pasar, si no cumplen nuestras condiciones de seguridad”.
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