China abrió un nuevo frente en la disputa económica con Estados Unidos al anunciar el inicio de dos investigaciones formales contra las prácticas comerciales de Washington, a las que acusa de obstaculizar el acceso de productos chinos y alterar el funcionamiento de las cadenas globales de suministro.
El Ministerio de Comercio chino confirmó que las indagatorias —con una duración inicial de seis meses— responden directamente a las acciones emprendidas por Estados Unidos bajo la Sección 301, en las que se señala a Beijing por presunto exceso de capacidad industrial y uso de trabajo forzoso. La respuesta, subrayó el gobierno chino, se enmarca en una lógica de “reciprocidad” y no implica, por ahora, represalias inmediatas.
Acusaciones por tecnología, energía y manufactura
De acuerdo con la postura oficial, las medidas estadounidenses no solo restringen la entrada de productos chinos al mercado norteamericano, sino que también limitan la exportación de tecnología avanzada hacia China, afectando sectores clave para su desarrollo industrial.
Beijing también acusó a Washington de obstaculizar el comercio de tecnologías ecológicas y de frenar proyectos energéticos, lo que —según el Ministerio— impacta directamente en la estabilidad logística global y en la eficiencia de las cadenas manufactureras.
En este contexto, el gobierno chino advirtió que, una vez concluidas las investigaciones, evaluará la adopción de medidas para defender sus intereses económicos, sin precisar aún el alcance de una posible respuesta.
Tregua con tensiones y diálogo en curso
El movimiento ocurre en medio de una tregua comercial vigente desde la reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su homólogo chino, Xi Jinping, celebrada en octubre pasado. Como parte de ese intento de distensión, Trump prevé visitar Beijing en mayo.
Sin embargo, las diferencias estructurales persisten. Apenas un día antes del anuncio, el ministro chino de Comercio, Wang Wentao, sostuvo un encuentro con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, donde expresó la inconformidad de Beijing frente a las investigaciones impulsadas por Washington.
El cruce de investigaciones confirma que la relación comercial entre ambas potencias se mantiene en un equilibrio inestable: con canales diplomáticos abiertos, pero con una disputa de fondo por el control tecnológico, industrial y energético en la economía global.













