La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, rechazó que la reciente presión sobre el tipo de cambio represente un riesgo para la economía nacional y sostuvo que la volatilidad del peso responde a factores externos, no a decisiones internas.
Durante su conferencia matutina, la mandataria subrayó que el comportamiento de la moneda mexicana se encuentra dentro de parámetros estables, pese a que el dólar ha rebasado los 18 pesos en los últimos días. Afirmó que este fenómeno se inscribe en una dinámica global que ha impactado a diversas divisas, incluyendo el yen japonés.
Sheinbaum también descartó que la reciente reducción de tasas por parte del Banco de México esté detrás de la depreciación. En cambio, apuntó a presiones internacionales como el encarecimiento del petróleo, cuyo precio ha escalado por encima de los 100 dólares por barril, generando efectos en múltiples economías.
En ese contexto, defendió la solidez macroeconómica del país, al destacar niveles históricos en reservas internacionales y condiciones que, dijo, siguen siendo atractivas para la inversión.
Presión en combustibles por contexto global
No obstante, la jefa del Ejecutivo reconoció que el aumento en los precios internacionales del crudo ha impactado directamente en los combustibles en México.
Explicó que la gasolina Magna se ha mantenido relativamente estable —por debajo de los 24 pesos por litro— gracias a acuerdos con distribuidores. Sin embargo, el diésel ha registrado mayores incrementos, alcanzando niveles cercanos a los 28 pesos, lo que ha encendido alertas por su impacto en el transporte de mercancías.
La mandataria señaló que, sin estímulos como la reducción del IEPS, el precio del diésel podría elevarse hasta los 35 pesos por litro. Añadió que el gobierno federal mantiene negociaciones con gasolineros y ajustes en la política de precios desde Pemex para contener los aumentos.
Finalmente, vinculó el alza global de los energéticos con tensiones geopolíticas en Medio Oriente, particularmente por afectaciones en rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, clave para el suministro internacional de petróleo.
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