El Gobierno de Italia rechazó autorizar a Estados Unidos el uso de la base aérea de Sigonella para operaciones militares vinculadas a una posible ofensiva contra Irán, al señalar falta de consultas previas y violaciones a acuerdos bilaterales. La decisión, encabezada por el ministro de Defensa, Guido Crosetto, responde también al respeto a la Constitución y al control del Parlamento sobre este tipo de acciones.
De acuerdo con el jefe del Estado Mayor, Luciano Portolano, se detectaron vuelos estadounidenses que pretendían aterrizar sin autorización formal. Los análisis técnicos concluyeron que no se trataba de operaciones logísticas rutinarias, lo que activó las alertas del Gobierno italiano.
Desde la sede del Ejecutivo, el Palacio Chigi, se subrayó que cada solicitud militar extranjera se evalúa caso por caso, en apego a tratados internacionales. En un comunicado oficial, el Gobierno afirmó que la relación con Washington se mantiene, pero bajo criterios de legalidad, soberanía y supervisión legislativa.
La solicitud de Estados Unidos incluía el aterrizaje de bombarderos, lo que requería aprobación parlamentaria. Sin embargo, los tiempos planteados por Washington no coincidían con los procesos legales italianos, motivo por el cual se negó la autorización.
Crosetto aclaró que no existe una suspensión general del uso de bases militares. “Las bases están activas y nada ha cambiado”, afirmó, al insistir en que cualquier operación fuera de lo estipulado requiere autorización gubernamental expresa. También descartó tensiones diplomáticas con EE.UU., recordando que ambos países conocen las normas vigentes desde 1954.
En el ámbito político, el líder del Movimiento Cinco Estrellas, Giuseppe Conte, respaldó la decisión como una obligación constitucional y pidió detener todo apoyo logístico a operaciones que violen el derecho internacional. En contraste, Mauricio Lupi subrayó que Italia no está en guerra con Irán y que cualquier cambio debe pasar por el Parlamento.
Desde la oposición, Anthony Barbagallo denunció posibles actividades militares sin autorización en la base de Sigonella, mientras que Angelo Bonelli criticó la continuidad del envío de armamento desde otras instalaciones. Por su parte, Raffaele Nevi defendió la postura del Gobierno como una aplicación coherente de la soberanía nacional.
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En paralelo, Francia prohibió el uso de su espacio aéreo para el transporte de suministros militares hacia Israel, lo que generó críticas del expresidente estadounidense Donald Trump, quien acusó a aliados de la OTAN de falta de cooperación.
España adoptó una medida similar. El presidente Pedro Sánchez confirmó el cierre del espacio aéreo y la negativa al uso de bases como Rota y Morón para operaciones contra Irán, al considerar que la intervención carece de respaldo del derecho internacional.
Estas decisiones evidencian un distanciamiento europeo frente a la estrategia militar de Washington en Oriente Medio, así como un intento por limitar el uso de su territorio en conflictos sin aval de organismos internacionales como la ONU.
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Fotografía: Redes













