El gobierno de Rusia confirmó que prepara el envío de un segundo buque con petróleo hacia Cuba, en un intento por aliviar la crisis energética que atraviesa la isla, agravada por las restricciones impuestas desde Washington. La decisión se produce días después de la llegada de un primer cargamento que rompió meses de escasez de combustible, en un contexto marcado por tensiones geopolíticas.
El ministro de Energía ruso, Serguéi Tsiviliov, explicó que Moscú mantendrá el respaldo a La Habana ante un escenario que ha impactado sectores clave como el transporte, la salud y el suministro básico. El funcionario planteó que el apoyo energético forma parte de una estrategia para evitar el colapso de servicios esenciales en la isla, que depende en gran medida de importaciones de combustible.
Este anuncio ocurre tras el arribo del buque Anatoli Kolodkin al puerto de Matanzas, con alrededor de 100 mil toneladas de crudo, el primer suministro relevante en cerca de tres meses. La escasez se intensificó luego de que Estados Unidos presionara a otros países para frenar envíos energéticos a Cuba, lo que provocó apagones y afectaciones generalizadas.
Desde Moscú, la portavoz de la Cancillería, María Zajárova, reafirmó que Cuba es un aliado estratégico en el Caribe y subrayó que el respaldo ruso no es circunstancial. El posicionamiento refuerza una alianza histórica en medio de un escenario internacional polarizado, donde el suministro energético se ha convertido en un factor clave de disputa política.
Por su parte, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó que el envío de combustible permitirá aliviar parcialmente la crisis, aunque reconoció que es insuficiente frente a la magnitud del problema. El mandatario insistió en el derecho soberano de la isla a importar energía sin presiones externas, en referencia a las medidas impulsadas por Washington.
En contraste, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha restado relevancia al impacto de estos envíos y ha mantenido una política de presión económica sobre Cuba. Diversos análisis señalan que estas medidas han profundizado la crisis energética y social en la isla, generando un escenario donde actores externos, como Rusia, han asumido un papel clave para sostener el suministro.
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