El Ejército de Irán advirtió que continuará la ofensiva con acciones “más amplias y destructivas”, en respuesta a las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien recientemente endureció su discurso contra Teherán. La advertencia se produce en medio de un conflicto que ha escalado en intensidad tras más de un mes de enfrentamientos.
El portavoz militar iraní, Ebrahim Zolfaqari, señaló que las capacidades estratégicas del país permanecen operativas, al afirmar que los ataques estadounidenses e israelíes no han logrado desmantelar su infraestructura militar clave, incluyendo sistemas de misiles, drones y defensa aérea. En este contexto, reiteró que la ofensiva continuará hasta alcanzar objetivos definidos por el gobierno iraní.
Horas después del discurso de Trump, quien aseguró que Irán estaba siendo debilitado, Teherán respondió con una nueva oleada de misiles contra Israel y objetivos en la región. La reacción inmediata evidenció la continuidad de las capacidades ofensivas iraníes, pese a los señalamientos de Washington sobre un supuesto debilitamiento del país.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria iraní informó que llevó a cabo un ataque contra un centro de datos de la empresa Amazon en Baréin. De acuerdo con medios iraníes, esta acción forma parte de una estrategia dirigida contra compañías estadounidenses en Medio Oriente, aunque no se detallaron los daños ni se confirmó el impacto por fuentes independientes.
El conflicto también ha tenido repercusiones en el ámbito civil. Autoridades iraníes denunciaron que instalaciones como el Instituto Pasteur de Teherán fueron alcanzadas durante bombardeos, lo que calificaron como una violación a normas internacionales. Estos señalamientos elevan la preocupación sobre posibles afectaciones a infraestructura no militar en medio de la guerra.
Finalmente, Irán avanza en la elaboración de un nuevo protocolo para regular la navegación en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo. La medida busca reforzar el control y la seguridad en la zona, en un contexto donde el conflicto ha impactado el tránsito marítimo y el suministro global de energía.
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