Puebla se ubicó entre las entidades más afectadas por la política migratoria de Estados Unidos durante el inicio de 2026, al registrar la repatriación de 48 niñas, niños y adolescentes en condición migratoria irregular, de acuerdo con datos oficiales. La cifra coloca al estado en el octavo lugar nacional en devolución de menores durante el primer bimestre del año, en un contexto marcado por el endurecimiento de las medidas migratorias.
A nivel país, en el mismo periodo se contabilizaron 910 casos de menores repatriados, de los cuales el 5.3 % correspondió a Puebla, según información de la Unidad de Política Migratoria de la Secretaría de Gobernación. Este comportamiento se inserta en un escenario más amplio vinculado a las políticas migratorias impulsadas por el gobierno de Donald Trump, cuyas medidas han impactado de manera directa en la población migrante, particularmente en niñas, niños y adolescentes.
Del total de menores poblanos deportados, 36 regresaron sin acompañamiento, lo que representa más del 75 % de los casos, mientras que únicamente 12 lo hicieron junto a algún adulto. Esta condición evidencia un fenómeno de alta vulnerabilidad, ya que se trata de menores que enfrentan procesos de retorno sin redes familiares inmediatas, en muchos casos después de trayectos prolongados y en condiciones adversas.
El reporte también señala que la mayoría de los casos corresponde a niños, con 36 registros frente a 12 de niñas, distribuidos en dos rangos de edad: menores de 11 años y adolescentes de entre 12 y 17 años. En términos mensuales, enero concentró el mayor número de repatriaciones con 30 casos, mientras que en febrero la cifra descendió a 18, lo que refleja una variación dentro del mismo periodo.
Aunque la repatriación de menores es un fenómeno constante, en los últimos años se ha observado una intensificación vinculada a políticas más restrictivas en materia migratoria. Estas medidas han reforzado controles y operativos, lo que se traduce en un mayor número de devoluciones, especialmente en el caso de población infantil que busca cruzar la frontera por razones económicas, familiares o sociales.
A nivel nacional, Puebla se encuentra por debajo de estados como Tamaulipas, Chiapas, Guerrero, Guanajuato y Oaxaca en número de menores repatriados, pero se mantiene dentro del grupo con mayor incidencia. Este panorama evidencia cómo las decisiones en materia migratoria adoptadas desde Estados Unidos tienen efectos concretos en entidades específicas del país, donde la migración forma parte de la dinámica social.
En ese contexto, las cifras también reflejan el impacto diferenciado de estas políticas en sectores particularmente vulnerables. La alta proporción de menores no acompañados subraya la dimensión social del fenómeno y coloca en el centro la discusión sobre las condiciones en las que se realizan estos procesos de retorno.
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