La presión sobre los recursos hídricos en Puebla se intensifica tras los niveles críticos de sobreexplotación que enfrentan dos de los seis acuíferos del estado, lo que refleja un uso del agua que rebasa su capacidad natural de recuperación, advierte la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Este escenario, lejos de ser aislado, se vincula con dinámicas económicas y sociales que han incrementado la demanda del recurso en sectores clave.
De acuerdo con el organismo, los acuíferos del Valle de Tecamachalco y Libres-Oriental concentran el mayor déficit hídrico en lo que va de 2026, lo que los coloca en una situación de alerta. La institución explica que el volumen de agua extraído supera de manera constante los niveles de recarga, lo que compromete su sostenibilidad y genera riesgos para las comunidades que dependen directamente de estos mantos.
En el caso del Valle de Tecamachalco, la autoridad hídrica detalla que, aunque la disponibilidad media anual es de 157.1 hectómetros cúbicos, la extracción alcanza los 217.7 hm³, lo que evidencia un desequilibrio considerable. Esta diferencia revela que el acuífero está siendo explotado por encima de su capacidad natural, acelerando su deterioro y reduciendo su viabilidad a largo plazo.
Una situación similar se presenta en Libres-Oriental, donde el organismo describe que la extracción de 159.77 hectómetros cúbicos supera el límite permitido de 137.4 hm³, lo que confirma un patrón de uso intensivo. En contraste, el acuífero del Valle de Puebla mantiene un margen más controlado, ya que aunque su recarga anual es de 360.7 hm³, la extracción se sitúa en 281.48 hm³, lo que indica una presión menor pero aún significativa.
El reporte también señala que otros puntos como Atlixco-Izúcar de Matamoros, Valle de Tehuacán e Ixcaquixtla presentan condiciones estables, sin indicios de estrés hídrico inmediato. Sin embargo, la Comisión advierte que la sobreexplotación responde a múltiples factores, entre ellos el crecimiento urbano, que incrementa la demanda doméstica, así como el uso intensivo en actividades agrícolas e industriales.
Además, el organismo describe que la problemática se agrava por la participación de sectores como embotelladoras, industrias textiles y manufactureras, junto con la perforación ilegal de pozos. Estas prácticas han generado un impacto directo en comunidades cercanas, donde el acceso al agua comienza a verse limitado. El escenario no solo compromete el abastecimiento, sino que también abre la puerta a efectos económicos, ambientales y de salud, consolidando una crisis hídrica que exige atención urgente.
Ilustración Iván Rojas













