EE.UU. impone sanciones a más de 20 embarcaciones, personas y empresas por presunto tráfico de petróleo iraní

Washington enmarca las medidas en la Operación Furia Económica para presionar a las élites cercanas al régimen iraní

El gobierno de Estados Unidos anunció una nueva ronda de sanciones contra la red de transporte y comercialización de crudo iraní, al incluir a más de dos decenas de personas, empresas y embarcaciones presuntamente vinculadas con estas operaciones. La medida fue informada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), dependiente del Departamento del Tesoro, como parte de una nueva escalada de presión económica contra Teherán. El anuncio se dio a conocer este 15 de abril y se inscribe en la política de endurecimiento financiero impulsada por Washington.

De acuerdo con el Departamento del Tesoro, las sanciones alcanzan a nueve buques cisterna, 14 empresas y dos personas, señaladas por operar dentro de una estructura asociada al magnate naviero iraní Mohammad Hossein Shamkhani, identificado por las autoridades estadounidenses como una pieza relevante en la red de exportación de petróleo sancionado. Washington sostiene que esta infraestructura habría facilitado el movimiento de crudo iraní y ruso mediante esquemas corporativos y logísticos desplegados en varios países. La red, según la versión oficial, genera ingresos millonarios para sectores cercanos al régimen iraní.

Las autoridades estadounidenses también informaron que, de forma paralela, fueron sancionados objetivos relacionados con un presunto esquema de tráfico de oro vinculado con Hezbollah, el cual, según el Tesoro, terminaría beneficiando a estructuras militares iraníes. Con ello, la ofensiva financiera no sólo apunta al comercio energético, sino también a circuitos alternos de financiamiento que Washington considera ligados a redes de contrabando y apoyo regional iraní. Esta ampliación del alcance de las sanciones refleja un endurecimiento del cerco económico sobre Teherán.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, sostuvo que estas acciones forman parte de la llamada Operación Furia Económica, con la que la administración de Donald Trump busca golpear a las élites vinculadas al régimen iraní. La narrativa oficial de Washington plantea que estas redes obtienen beneficios a costa de la población iraní, al tiempo que ayudan a sostener actividades que Estados Unidos considera desestabilizadoras en la región. Bajo esa lógica, la Casa Blanca ha insistido en que continuará desmantelando mecanismos de evasión financiera y petrolera.

La nueva ofensiva ocurre en medio de un contexto de máxima presión sobre Irán, en el que Washington ya había advertido sanciones secundarias contra instituciones extranjeras que siguieran facilitando operaciones ligadas al petróleo iraní. Reportes internacionales señalaron que Estados Unidos ha enviado notificaciones a bancos y autoridades en territorios como China, Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos y Omán, con el objetivo de frenar transacciones vinculadas a fondos iraníes. Así, las medidas no se limitan a actores iraníes, sino que buscan cerrar espacios internacionales de operación financiera.

En términos políticos y económicos, la decisión confirma que Washington mantiene la ruta de endurecer el aislamiento financiero de Irán, incluso en un escenario regional marcado por tensiones militares y comerciales. Las sanciones sobre buques, empresas y operadores del comercio petrolero refuerzan la apuesta estadounidense por cortar flujos de ingresos estratégicos para Teherán y aumentar la presión sobre su capacidad de maniobra internacional. El anuncio, además, se suma a otras medidas recientes que apuntan a restringir tanto el transporte marítimo como las redes de financiamiento asociadas al régimen iraní.

Foto: Redes

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