Israel lanzó una nueva ofensiva aérea en el sur de Líbano que dejó al menos 14 personas muertas y decenas de heridos, en una escalada que ocurre pese al alto el fuego previamente acordado. Los ataques impactaron varias localidades fronterizas y provocaron una nueva ola de desplazamiento de civiles, evidenciando el deterioro de la tregua en la región, en un contexto de tensiones sostenidas entre Israel y el grupo chiita Hezbollah.
De acuerdo con reportes oficiales libaneses, los bombardeos alcanzaron zonas como Kfar Tibnit y Zawtar al Sharqiyah, donde murieron civiles, incluidos menores de edad. Además de las víctimas mortales, al menos 37 personas resultaron heridas y se registraron daños a infraestructura, incluidos espacios de carácter religioso, lo que amplifica el impacto humanitario del ataque en comunidades ya afectadas por meses de confrontación.
La ofensiva también se extendió a otras localidades del sur libanés, mientras que autoridades israelíes ordenaron la evacuación de múltiples municipios al norte del río Litani. Esta instrucción derivó en la huida de cientos de habitantes, generando congestión en vías de salida y evidenciando el temor de la población ante nuevos ataques, en una región donde la estabilidad permanece frágil tras semanas de enfrentamientos intermitentes.
Desde el lado israelí, el gobierno encabezado por Benjamin Netanyahu atribuyó la escalada a acciones de Hezbollah. El mandatario sostuvo que las operaciones militares responden a violaciones del alto el fuego por parte del grupo armado, al tiempo que defendió la necesidad de actuar para neutralizar amenazas inmediatas y prevenir nuevos ataques, bajo un esquema de seguridad que mantiene margen de acción militar.
En paralelo, Israel informó que un ataque con dron atribuido a Hezbollah provocó la muerte de un soldado israelí y dejó varios heridos. Este hecho fue utilizado como argumento para justificar la intensificación de las operaciones, en un escenario donde ambas partes se acusan mutuamente de romper los acuerdos de cese al fuego, lo que complica cualquier intento de contención del conflicto.
Por su parte, Hezbollah rechazó las acusaciones y defendió sus acciones como una respuesta a incursiones previas. El grupo respaldado por Irán aseguró que sus ataques buscan responder a las violaciones israelíes y a la presencia militar en territorio libanés, advirtiendo que continuará reaccionando ante cualquier agresión, lo que anticipa un escenario de prolongación del conflicto y mayor inestabilidad en la región.
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