La Feria de Puebla 2026 se perfila como un espacio que combina actividad económica y expresión cultural, al integrar a distintos sectores productivos en un mismo evento. El modelo impulsado en esta edición busca fortalecer el consumo local y generar oportunidades para micro, pequeños y medianos empresarios, al tiempo que proyecta a la entidad como un punto de encuentro entre tradición, comercio y convivencia social, de acuerdo con representantes del sector empresarial.
Durante un recorrido por las instalaciones, integrantes de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Puebla (CANACO) destacaron el impacto del evento. El presidente del organismo, Héctor Landero Camacho, señaló que la feria se consolida como un foro económico con alta participación de comercios y prestadores de servicios, además de contar con potencial para alcanzar cifras récord de asistencia, en un contexto de reactivación económica regional.
Desde una perspectiva de inclusión productiva, también se subrayó la participación de mujeres empresarias. La vicepresidenta del Comité de Mujeres en la Economía, Ceci Navarro, destacó el crecimiento de este sector dentro de la feria, así como la importancia de generar condiciones que permitan su formalización y expansión en el mercado, lo que refleja una dimensión social dentro del desarrollo económico del evento.
En el plano cultural, los pabellones temáticos han permitido visibilizar la diversidad productiva de Puebla. Espacios dedicados a la gastronomía, los textiles, el sector agropecuario y la innovación tecnológica muestran la riqueza de las cadenas productivas locales, al tiempo que funcionan como escaparate para tradiciones, oficios y emprendimientos que forman parte de la identidad regional, según lo señalado por representantes empresariales.
El coordinador general de la feria, Juan Carlos Moreno Valle, explicó que el modelo actual integra a ocho comités organizadores, incluyendo cámaras empresariales. Esta estructura busca fortalecer la colaboración entre sector público y privado para impulsar la afluencia, incentivar el consumo y ampliar la derrama económica, consolidando el evento como un motor de desarrollo local.
Además de su impacto económico, la feria mantiene un enfoque orientado a la experiencia social y familiar. Con pabellones como “Pueblita”, áreas gastronómicas y espacios de convivencia, el evento articula entretenimiento, cultura y comercio en un mismo entorno, respaldado por un operativo de seguridad coordinado entre autoridades federales y estatales, en una estrategia que busca garantizar su desarrollo seguro e incluyente.
Foto: Redes













