La difusión de videos de activistas de la flotilla Global Sumud sometidos y maniatados por autoridades israelíes provocó una ola de condenas internacionales y abrió un nuevo frente diplomático contra el gobierno de Benjamin Netanyahu. Las imágenes fueron publicadas por el ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben Gvir, luego de que fuerzas israelíes interceptaran embarcaciones que buscaban llegar a Gaza con ayuda humanitaria.
En los videos compartidos por Ben Gvir se observa a decenas de activistas arrodillados, con las manos atadas y la frente contra el suelo, mientras el ministro aparece ondeando la bandera israelí y utilizando las imágenes como parte de un mensaje político. La escena fue cuestionada incluso dentro del propio gobierno israelí, donde Netanyahu afirmó que el trato mostrado no corresponde con las normas y valores de Israel, aunque defendió la interceptación de la flotilla.
La flotilla Global Sumud, integrada por alrededor de 50 embarcaciones y más de 400 activistas extranjeros, había sido interceptada cuando intentaba romper el bloqueo impuesto sobre Gaza. Israel sostiene que estas misiones son provocaciones vinculadas a simpatizantes de Hamás, mientras organizaciones defensoras de derechos humanos afirman que se trataba de civiles que buscaban entregar ayuda humanitaria a una población marcada por la guerra, el hambre y la escasez.
La publicación del video generó respuestas inmediatas en Europa. España exigió disculpas por el trato dado a los activistas, entre ellos decenas de ciudadanos españoles, y convocó a la representación diplomática de Israel. Francia, Bélgica y Alemania también expresaron rechazo, mientras Italia calificó el trato como inadmisible y contrario a la dignidad humana. Turquía, por su parte, denunció la actuación del gobierno israelí y pidió una respuesta internacional.
Dentro de Israel, el canciller Gideon Saar también criticó a Ben Gvir y acusó al ministro ultraderechista de dañar deliberadamente la imagen del país con una exhibición vergonzosa. La controversia evidenció tensiones dentro del propio gobierno israelí, entre quienes justifican el bloqueo y la interceptación de embarcaciones, y quienes consideran que la humillación pública de los detenidos profundiza el aislamiento internacional de Israel.
Organizaciones como Adalah denunciaron una política de abuso y humillación contra los activistas, a quienes consideran civiles detenidos por intentar llevar ayuda humanitaria a Gaza. El caso vuelve a colocar en el centro el bloqueo israelí, la crisis humanitaria en el enclave palestino y el trato a quienes buscan desafiar las restricciones impuestas sobre la Franja, mientras crecen los llamados para que los detenidos sean liberados o expulsados de Israel cuanto antes.
Foto: Redes













