Carlos Slim consideró que la baja de calificación aplicada por Moody’s a la deuda soberana de México no refleja de manera completa las condiciones económicas del país, pues, desde su perspectiva, las agencias calificadoras no deberían observar únicamente el nivel de deuda frente al Producto Interno Bruto, sino también el destino de esos recursos. El empresario planteó que una evaluación más amplia debe tomar en cuenta si el endeudamiento se usa para inversión, infraestructura y crecimiento productivo.
Durante su conferencia anual, el presidente vitalicio de Grupo Carso calificó como irracional la decisión de Moody’s, luego de que la firma redujo la nota soberana de México de Baa2 a Baa3, apenas un nivel por encima del grado especulativo. Slim señaló que algunos análisis se concentran en la posibilidad de que la deuda llegue a 60 por ciento del PIB, pero insistió en que esa cifra por sí sola no explica el uso ni el impacto económico de los recursos públicos.
El empresario también destacó que México mantiene condiciones para crecer por arriba de 1.5 por ciento, en un entorno donde observa una relación positiva entre el sector privado y el Gobierno de México. En ese sentido, reconoció el manejo económico de la presidenta Claudia Sheinbaum, particularmente en el control de la inflación y en las medidas para evitar aumentos desmedidos en los combustibles ante el encarecimiento internacional del petróleo.
Slim subrayó además la prioridad que el gobierno federal ha dado a la inversión privada, especialmente a través del Consejo Nacional de Inversiones, creado como parte del Plan México. De acuerdo con el empresario, este espacio ha permitido reunir a representantes del sector empresarial con autoridades federales para revisar proyectos, simplificar trámites y explorar nuevas oportunidades de inversión en estados y municipios.
En ese contexto, Slim anunció que sus empresas invertirán alrededor de 5 mil millones de dólares en México durante este año, como parte de un plan más agresivo de expansión. El monto representa una señal de confianza en el país y en las oportunidades de desarrollo, particularmente en un momento en que el gobierno busca consolidar proyectos productivos, atraer capital y fortalecer la actividad económica interna.
Con este posicionamiento, Slim envió un mensaje de respaldo a las perspectivas económicas de México, al contrastar la visión de Moody’s con una apuesta empresarial concreta por la inversión. Más allá de la discusión sobre la calificación crediticia, el anuncio coloca el foco en la capacidad del país para sostener crecimiento, generar empleo y aprovechar la coordinación entre gobierno y empresarios como una vía para impulsar el desarrollo.
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