El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, rechazó la decisión de Estados Unidos de clasificar al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV) como organizaciones terroristas extoa a acciones unilaterales sobre territorio brasileño y afectar la soberanía de su país, aunque reiteró que su gobierno mantiene el combate contra el crimen organizado.
La decisión fue anunciada por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y entrará en vigor el próximo 5 de junio. Además, Washington colocó de forma inmediata a ambas organizaciones en su lista de terroristas globales especialmente designados, una categoría con implicaciones financieras. Estados Unidos sostiene que los dos grupos tienen redes criminales transnacionales vinculadas con el narcotráfico y la violencia en la región.
Durante un acto de Petrobras en el estado de Sergipe, Lula señaló que Brasil cuenta con legislación e instituciones para enfrentar a las organizaciones criminales y rechazó que otro país imponga la forma en que debe hacerlo. El presidente brasileño planteó que la cooperación internacional es necesaria, pero no debe convertirse en un mecanismo de presión política, económica o militar sobre Brasil.
El mandatario también apuntó hacia las responsabilidades compartidas en la expansión del crimen organizado, al señalar que parte del armamento utilizado por los grupos delictivos llega desde Estados Unidos y que existen mecanismos financieros utilizados para lavar recursos ilícitos. Lula sostuvo que Brasil está dispuesto a colaborar contra el tráfico de armas y el lavado de dinero, incluido el rastreo de operaciones financieras fuera de su territorio.
La medida estadounidense ocurre después de que el senador opositor Flávio Bolsonaro visitó Washington y promovió ante funcionarios del gobierno de Donald Trump la clasificación del PCC y el CV como organizaciones terroristas. La decisión se incorpora así al debate político brasileño en un año electoral, mientras el gobierno de Lula cuestiona que una agenda de seguridad nacional sea impulsada desde el exterior.
El PCC y el Comando Vermelho son considerados dos de los grupos criminales más poderosos de Brasil y mantienen presencia en rutas regionales del narcotráfico. La disputa ahora no se limita a su persecución penal, sino al alcance que tendrá la decisión de Estados Unidos en las relaciones diplomáticas, financieras y de seguridad con Brasil.
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