México y Canadá solicitaron formalmente a Estados Unidos extender por 16 años más el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, previo a la revisión conjunta prevista para el 1 de julio de 2026. Ambos países defendieron la continuidad del acuerdo como una herramienta clave para dar certidumbre a inversionistas, fortalecer cadenas productivas y mantener la integración económica de América del Norte.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, envió una carta al representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y al ministro canadiense Dominic LeBlanc, en la que planteó la postura de México a favor de renovar el tratado. El gobierno mexicano sostuvo que el T-MEC ha sido un pilar para la estabilidad económica, la certeza jurídica y la atracción de inversión extranjera en la región.
La posición mexicana se construyó a partir de consultas públicas realizadas entre septiembre y noviembre de 2025, con 30 foros sectoriales y 32 estatales. Empresarios, especialistas y representantes sociales coincidieron en respaldar la continuidad del acuerdo, aunque también plantearon la necesidad de revisar aranceles, medidas no arancelarias y condiciones que afectan a sectores estratégicos.
Canadá también formalizó su respaldo a la extensión del tratado, al considerar que el acuerdo ha sido beneficioso para las tres economías. La postura canadiense llega en medio de tensiones comerciales con Washington, incluidas disputas por acero, aluminio, madera, automóviles, productos lácteos, servicios digitales y otros temas que siguen abiertos en la relación trilateral.
Uno de los puntos más sensibles es la intención de Estados Unidos de negociar protocolos específicos con México y Canadá, además de mantener presiones sobre reglas de origen, componentes automotrices y política arancelaria frente a China. Estas diferencias añaden complejidad a la revisión del T-MEC, en un contexto donde Washington aún no responde formalmente a las cartas enviadas por sus socios comerciales.
México también informó que presentó propuestas para fortalecer la integración regional y reducir la dependencia de insumos asiáticos en sectores estratégicos. La apuesta mexicana busca preservar el tratado, pero también impulsar ajustes que permitan beneficios más equilibrados, mayor certidumbre para las inversiones y una relación comercial basada en respeto mutuo y consenso trilateral.
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