La operación del relleno sanitario de Chiltepeque volvió a colocarse en el centro de la polémica luego de que se denunciara la presunta aparición de un nuevo escurrimiento de lixiviados en las inmediaciones del sitio. Las acusaciones surgen apenas semanas después de que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) impusiera una clausura parcial temporal al complejo por riesgos ambientales relacionados con el manejo de estos residuos líquidos. La situación ha generado preocupación entre activistas y habitantes de la región por las posibles afectaciones al entorno natural.
Fue el activista Darinel Keller, integrante del colectivo Yo Seré Su Voz, quien difundió imágenes y videos captados durante un recorrido realizado este fin de semana en las cercanías del vertedero. Según expuso, en la zona fue detectado un segundo punto donde presuntamente fluían líquidos contaminantes provenientes del relleno sanitario, lo que representaría una nueva evidencia de posibles irregularidades ambientales. El material fue compartido a través de redes sociales para documentar las condiciones observadas en el lugar.
Durante la transmisión, Keller señaló que varias personas realizaban labores de movimiento de tierra cerca de una barranca donde se localizaba el escurrimiento. El activista sostuvo que estos trabajos podrían estar orientados a cubrir o disminuir la visibilidad del flujo de líquidos, situación que, de confirmarse, debería ser investigada por las autoridades competentes. Asimismo, consideró que cualquier intento de ocultar daños ambientales podría derivar en responsabilidades legales para los involucrados.
La denuncia cobra relevancia debido a que el relleno sanitario ya había sido objeto de observaciones por parte de la Profepa. La dependencia federal ordenó en mayo una clausura parcial tras detectar riesgos asociados a la presencia de lixiviados, los cuales podrían impactar cuerpos de agua utilizados para actividades agrícolas en la región. Esta situación mantiene bajo vigilancia las operaciones del sitio y el cumplimiento de las medidas correctivas impuestas.
Keller también alertó sobre los riesgos que representan los lixiviados cuando no reciben un tratamiento adecuado. Explicó que estos líquidos pueden contener sustancias contaminantes capaces de afectar la calidad del suelo, la vegetación y las fuentes de agua cercanas, además de representar riesgos para la salud de las comunidades. Por ello, insistió en la necesidad de reforzar la supervisión ambiental en la zona.
Ante estos señalamientos, el activista solicitó la intervención inmediata de la Profepa para verificar las condiciones actuales del relleno sanitario de Chiltepeque. Además de investigar el presunto nuevo escurrimiento, pidió que se determinen posibles sanciones y se evalúe la viabilidad de mantener en operación un sitio que recibe residuos sólidos de Puebla capital y de varios municipios de la zona metropolitana. La expectativa ahora recae en la respuesta de las autoridades ambientales federales.
Foto: Agencia Enfoque












