El Jurado Nacional de Elecciones de Perú declaró presidenta electa a Keiko Fujimori, luego de concluir el cómputo oficial de la segunda vuelta celebrada el pasado 7 de junio. La candidata del partido Fuerza Popular se impuso al progresista Roberto Sánchez por una diferencia cercana a 50 mil votos, poniendo fin a casi un mes de incertidumbre política derivada del ajustado resultado electoral y confirmando su llegada al poder tras cuatro intentos presidenciales.
De acuerdo con los resultados oficiales, Fujimori obtuvo 9 millones 223 mil 396 votos, mientras que Sánchez alcanzó 9 millones 173 mil 755 sufragios. La diferencia fue una de las más estrechas en la historia reciente del país y refleja un escenario de fuerte polarización política. Con este resultado, la líder conservadora consigue finalmente la Presidencia después de haber perdido las elecciones de 2011, 2016 y 2021 por márgenes igualmente reducidos.
Antes de que se oficializara su proclamación, Keiko Fujimori aseguró que asume el resultado con responsabilidad y reconoció que Perú enfrenta un escenario de profunda división política y social. La ahora presidenta electa planteó que uno de los principales retos de su administración será gobernar para un país fragmentado, en medio de un contexto de alta tensión política y demandas de estabilidad institucional.
Por su parte, Roberto Sánchez rechazó reconocer el triunfo de Fujimori al insistir en que existieron irregularidades durante el proceso electoral. Sin embargo, hasta el momento no ha presentado pruebas que respalden sus señalamientos. Tanto la Organización de los Estados Americanos (OEA) como la Unión Europea informaron que sus misiones de observación no detectaron anomalías que comprometieran la validez de los comicios, por lo que respaldaron la legalidad del proceso.
La llegada de Fujimori al poder también marca el retorno del fujimorismo al Ejecutivo peruano, una corriente política que reivindica parte del legado del expresidente Alberto Fujimori, condenado por corrupción y violaciones a los derechos humanos. Durante la campaña, la dirigente conservadora defendió una agenda centrada en el endurecimiento de la política de seguridad, con propuestas como militarizar las fronteras, construir nuevas cárceles inspiradas en el modelo implementado en El Salvador y reforzar las deportaciones de migrantes en situación irregular.
El cambio de gobierno ocurre en un país que atraviesa una prolongada crisis política, caracterizada por la sucesión de ocho presidentes en menos de una década, conflictos entre el Ejecutivo y el Congreso, así como protestas sociales que dejaron decenas de víctimas entre 2022 y 2023. En este contexto, el triunfo de Keiko Fujimori representa el regreso de la derecha peruana al poder y se suma al avance reciente de fuerzas conservadoras en distintos países de América Latina.
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