Red eléctrica de Cuba colapsa y deja sin luz a millones entre crisis interna y presión de EE.UU.

Los apagones prolongados han afectado hogares, transporte, hospitales y actividades productivas en la isla

Cuba volvió a quedar prácticamente a oscuras este lunes 6 de julio, luego de que la Unión Eléctrica reportó una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional. El apagón dejó sin servicio a cerca de 10 millones de personas y volvió a exhibir la fragilidad de la red eléctrica cubana, afectada por años de deterioro, falta de combustible y una crisis económica prolongada.

La empresa estatal informó que las causas del colapso se encuentran bajo investigación, mientras las autoridades iniciaron trabajos para recuperar gradualmente el suministro eléctrico. El nuevo apagón ocurre después de meses de cortes prolongados que han golpeado la vida cotidiana de la población, con interrupciones que en algunas zonas duran horas e incluso días, en medio del calor del verano caribeño.

El sistema eléctrico cubano depende de una infraestructura envejecida, con centrales termoeléctricas de varias décadas de operación y grupos electrógenos que requieren diésel importado. Esa dependencia vuelve más vulnerable a la isla frente a la falta de combustible, especialmente cuando las restricciones externas limitan la llegada de petróleo y encarecen las posibilidades de sostener la generación eléctrica nacional.

Aunque la crisis tiene causas internas acumuladas, las autoridades cubanas han señalado el peso de las medidas de Estados Unidos sobre el suministro energético. La presión de Washington contra países y empresas que venden petróleo a Cuba ha reducido el margen de maniobra de la isla, profundizando una emergencia que afecta directamente a hogares, hospitales, transporte, alimentos y actividades productivas.

En los últimos meses, el gobierno cubano ha buscado acelerar la instalación de parques solares con apoyo de socios internacionales, como parte de una estrategia para disminuir la dependencia del petróleo. Sin embargo, el avance de las energías renovables todavía no alcanza para compensar la demanda nacional ni para sustituir la generación termoeléctrica, por lo que los apagones continúan como uno de los principales problemas sociales del país.

El nuevo colapso eléctrico vuelve a colocar a Cuba frente a una crisis estructural marcada por el desgaste de su red, la escasez de combustible y el impacto de sanciones externas. Mientras la población enfrenta apagones cada vez más prolongados, la presión de Estados Unidos agrava las dificultades de una isla que necesita energía, inversión y estabilidad para sostener su recuperación económica.

Foto: Redes

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