Estados Unidos autorizó a Ucrania a fabricar sistemas de defensa aérea Patriot para enfrentar los ataques rusos, en una decisión anunciada por Donald Trump durante la cumbre de la OTAN en Ankara, Turquía. La medida representa un respaldo estratégico para el gobierno de Volodimir Zelensky, que desde hace años solicita más tecnología militar para sostener la defensa de su territorio, aunque también exhibe cómo Washington mantiene el control político y tecnológico sobre el ritmo de la guerra.
Trump afirmó que su gobierno dará a Kiev la licencia y el conocimiento técnico necesario para producir los Patriot, sistemas de alto costo, alta demanda y fabricación prolongada. Durante su encuentro con Zelensky, el presidente estadounidense adoptó un tono más conciliador que en reuniones previas y reconoció el papel del mandatario ucraniano en el conflicto, además de anticipar que Washington trabaja en un posible paquete de seguridad para Ucrania.
El anuncio ocurrió mientras Estados Unidos volvió a presionar a sus socios de la OTAN para elevar el gasto militar, bajo el argumento de que Europa y Canadá deben asumir mayor responsabilidad en su propia seguridad. Aunque varios países han incrementado sus presupuestos de defensa para responder a las exigencias de Washington, la administración estadounidense también ha reducido su presencia militar en Europa, lo que genera dudas entre sus aliados sobre el alcance real de su compromiso.
La cumbre también estuvo marcada por nuevas tensiones provocadas por las posturas expansionistas y comerciales de Estados Unidos, luego de que Trump insistiera en que Washington debería controlar Groenlandia, territorio semiautónomo de Dinamarca. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, respondió que su país defenderá su territorio, mientras el mandatario estadounidense también criticó a países europeos que no respaldaron su ofensiva contra Irán y volvió a lanzar amenazas comerciales.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, intentó contener el malestar dentro de la alianza al atribuir a Trump el aumento del gasto militar de los aliados, pese a que buena parte de esos recursos terminaría en contratos con empresas estadounidenses. Rutte también respaldó los recientes ataques de Estados Unidos contra Irán, una postura que refuerza el alineamiento de la OTAN con una política exterior cada vez más agresiva desde Washington.
Zelensky aprovechó la cumbre para insistir en que Ucrania debe ingresar a la OTAN y argumentó que sus fuerzas armadas fortalecerían la defensa de la alianza, especialmente ante el riesgo de nuevas acciones rusas en Europa. Sin embargo, el encuentro dejó ver que Estados Unidos combina apoyo militar, presión económica y exigencias geopolíticas para mantener su influencia sobre sus aliados, incluso mientras presenta esas decisiones como parte de la seguridad colectiva.
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