Erdogan desata caos diplomático en la OTAN tras regalar revólveres con balas reales y provocar un problema de seguridad internacional

Varios gobiernos europeos tuvieron que revisar sus protocolos para resguardar o inutilizar los obsequios entregados tras la cumbre

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, provocó un inusual problema diplomático y de seguridad al entregar revólveres personalizados con munición real a líderes de la OTAN al cierre de la cumbre realizada en Ankara. El obsequio, lejos de quedar como un gesto protocolario, obligó a varios gobiernos a activar controles especiales para resguardar, inutilizar o dejar bajo custodia las armas.

Cada mandatario recibió una caja con un arma grabada con su nombre y seis balas reales, además de documentación relacionada con su traslado. El detalle generó sorpresa entre los equipos de seguridad, debido a que las legislaciones nacionales imponen restricciones estrictas para transportar, importar o conservar armas de fuego plenamente operativas, incluso cuando se trata de regalos oficiales.

Uno de los primeros en revelar el contenido del obsequio fue el primer ministro británico, Keir Starmer, quien explicó durante su regreso de Ankara que el presidente turco entregó un revólver personalizado a cada dirigente. El caso escaló cuando distintos gobiernos comenzaron a definir qué hacer con las armas, pues su traslado entre países no podía tratarse como un regalo diplomático común.

En Bélgica, el equipo del primer ministro Bart De Wever entregó el arma a la policía aeroportuaria para que fuera resguardada bajo los protocolos correspondientes. También se activaron medidas para los obsequios entregados a Ursula von der Leyen y António Costa, representantes de instituciones europeas con sede en Bruselas, lo que confirmó que el regalo obligó a aplicar controles de seguridad más rigurosos.

La presidenta de la Comisión Europea prevé donar el arma a un museo militar una vez que sea inutilizada, mientras que en España el revólver entregado a Pedro Sánchez quedó bajo custodia de la Guardia Civil. Otros obsequios, como los destinados a Keir Starmer y al canciller alemán Friedrich Merz, permanecen por ahora en Turquía, debido a las dificultades legales para mover armas funcionales con munición.

El episodio dejó una imagen incómoda para la Alianza Atlántica: una cumbre centrada en seguridad terminó con mandatarios y equipos diplomáticos resolviendo cómo manejar armas reales regaladas por el anfitrión. Aunque el gesto de Erdogan pudo presentarse como una muestra simbólica de la industria militar turca, en la práctica abrió un dilema legal, logístico y protocolario para varios gobiernos europeos.

Foto: Redes

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