México y Estados Unidos sostendrán a partir del 21 de julio la tercera ronda bilateral de negociaciones relacionadas con la revisión conjunta del T-MEC, en la Ciudad de México, informó la Oficina del Representante Comercial estadounidense.
La agenda contempla temas estratégicos para la integración productiva de América del Norte, entre ellos el comercio de acero, aluminio y derivados, el sector automotriz, la seguridad económica, el empleo, la agricultura y los servicios de pago electrónico.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, señaló que las conversaciones buscan asegurar que la relación comercial con México beneficie a fabricantes, agricultores, ganaderos, trabajadores, proveedores de servicios y empresas estadounidenses.
También sostuvo que Washington busca eliminar “lagunas legales” que permitan el aprovechamiento indebido por parte de países no firmantes del tratado, en referencia a las preocupaciones de Estados Unidos sobre el uso del T-MEC por actores externos a la región.
Revisión entra en nueva fase bilateral
La nueva ronda llega después de los encuentros previos entre ambas delegaciones. En junio, la Secretaría de Economía y la USTR concluyeron la segunda ronda en Washington, donde avanzaron en reglas de origen para ciertos bienes industriales, seguridad económica, agricultura, trabajo, medio ambiente, acero, aluminio y automóviles.
La oficina estadounidense destacó avances de México en distintas áreas, como la actualización de controles de exportación para artículos de doble uso, la modernización de la Ventanilla Única de Comercio Exterior y la implementación del programa de agentes aduanales en puertos mexicanos.
También mencionó acciones en propiedad intelectual, control fronterizo, combate a la piratería en línea, simplificación de requisitos para equipos de telecomunicaciones y medidas ambientales relacionadas con aguacates cultivados en tierras deforestadas ilegalmente.
El proceso ocurre en un contexto de presión comercial desde Washington, luego de que Estados Unidos optó por no respaldar una extensión inmediata del T-MEC por 16 años y abrió revisiones periódicas del acuerdo.
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