El Gobierno de Estados Unidos devolvió a México las cartas diplomáticas mediante las cuales el Gobierno de Claudia Sheinbaum expresó su inconformidad por las acciones de agentes estadounidenses y el trato recibido por ciudadanos mexicanos durante operativos migratorios. El subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Michael Kozak, entregó los documentos al embajador Roberto Lazzeri, bajo el argumento de que pretendían intervenir en las actuaciones de funcionarios dentro de territorio estadounidense.
Washington recomendó a México presentar sus inquietudes por los canales diplomáticos habituales, pese a que las cartas formaban parte de una gestión oficial. La devolución ocurrió sin una respuesta pública sobre las muertes de connacionales durante operativos o bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas. La decisión incrementó las tensiones bilaterales por la política migratoria.
La presidenta Claudia Sheinbaum había señalado que las comunicaciones enviadas a Estados Unidos no habían generado resultados. Ante ello, la Secretaría de Relaciones Exteriores anunció acciones legales por la muerte de 17 mexicanos bajo custodia o durante operativos de ICE. La Embajada y los consulados comenzaron a presentar solicitudes ante fiscalías estatales para que cada caso sea investigado.
Washington rechaza los reclamos mientras México exige investigaciones
Por instrucciones del Gobierno federal, Roberto Lazzeri y Cristina Planter Riebeling desarrollaron una agenda en Washington para atender las preocupaciones de México. Entre los encuentros estuvo una conversación con el director interino de ICE, David Venturella, y el subdirector Charles Wall, centrada en los fallecimientos de connacionales en operativos.
La reacción del Departamento de Estado ocurre en un momento de fricción entre ambos países. Aunque Estados Unidos es el principal socio comercial de México y recibe alrededor del 80 por ciento de sus exportaciones, Washington respondió con rigidez a los reclamos mexicanos. La devolución de las cartas exhibe una relación en la que se exige cooperación, pero se rechazan cuestionamientos sobre sus agencias.
A las diferencias por migración se suma la sospecha de participación del FBI en el secuestro de un dirigente criminal, hecho que ha generado señalamientos sobre violación a la soberanía mexicana. El Gobierno de México mantendrá las gestiones consulares y legales para exigir el esclarecimiento de las 17 muertes.
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