El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó su intención de que la Copa del Mundo vuelva a celebrarse en territorio estadounidense «de inmediato», pese a que la FIFA ya definió las sedes de las próximas ediciones del torneo. El mandatario adelantó que planteará la propuesta al presidente del organismo, Gianni Infantino, con quien mantiene una relación cercana que ha generado cuestionamientos en distintos sectores del futbol internacional.
Durante una entrevista, Trump aseguró que el éxito de asistencia registrado en el Mundial 2026, organizado por México, Estados Unidos y Canadá, justificaría que el país norteamericano albergue nuevamente la máxima competencia del futbol antes de lo previsto.
«Tenemos que volver a hacerlo, y tenemos que volver a hacerlo mientras yo esté aquí«, declaró Trump al dirigirse públicamente a Gianni Infantino.
El mandatario realizó estas declaraciones previo a la final de la Copa del Mundo entre Argentina y España, encuentro al que asistió como invitado y en el que participó en la ceremonia de premiación.
La propuesta de Trump enfrenta las reglas de la FIFA
Aunque Trump afirmó que solicitará formalmente el regreso del torneo a Estados Unidos, el calendario internacional prácticamente descarta esa posibilidad. La FIFA ya confirmó que el Mundial de 2030 se disputará entre España, Portugal y Marruecos, además de partidos inaugurales en Argentina, Uruguay y Paraguay para conmemorar el centenario de la competencia.
Posteriormente, Arabia Saudita organizará la Copa del Mundo de 2034, por lo que cualquier nueva candidatura estadounidense deberá esperar varios años más.
Además del calendario, el reglamento de la FIFA impide que una misma confederación organice de manera consecutiva las siguientes ediciones del torneo, lo que limita las aspiraciones de Estados Unidos para competir por la sede antes del proceso rumbo a 2038.
Una relación cercana con Infantino genera cuestionamientos
Las declaraciones del mandatario también reavivaron el debate sobre la cercanía entre Donald Trump y Gianni Infantino, vínculo que diversos analistas y dirigentes deportivos han observado con atención por la influencia política que podría ejercer sobre decisiones relacionadas con el futbol internacional.
Trump sostuvo que la edición de 2026 rompió récords de asistencia al reunir 6.6 millones de aficionados, cifra que utilizó para respaldar su propuesta.
Sin embargo, el torneo también enfrentó críticas por los elevados costos de los boletos, las complicaciones para obtener visas y el contexto internacional marcado por las tensiones geopolíticas durante su desarrollo.
Mientras la FIFA mantiene vigente su calendario de sedes para las próximas ediciones, la propuesta de Trump permanece como una declaración política sin posibilidades inmediatas de concretarse bajo las reglas actuales del organismo rector del futbol mundial.
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