Las revistas Letras Libres y Nexos fueron referentes del pensamiento liberal/libertario en México. Su aura, alguna vez vinculada a gobiernos del PRI y del PAN dadivosos, está hoy día apagada. Una hipótesis es que el público haya cambiado en 2018 y que las revistas no hayan mantenido el paso. Otra, acaso complementaria, es que el brote de portales como Latinus, Atypical o La Derecha Diario, hoy envuelta en un escándalo mayor, haya radicalizado la línea editorial de las viejas publicaciones hasta provocar una fuga de lectores. Quien escribe carece de una respuesta tajante, aunque tiene varias pistas en mano para postular que las empresas fundadas y dirigidas por Enrique Krauze y Héctor Aguilar Camín abusaron del giro a la derecha.
Primero lo elemental: cabe demostrar que Letras Libres y Nexos en verdad sangran lectores. Una fuente confiable de tráfico a sitio es Semrush, subsidiaria de Adobe. Sus números, abiertos al público, confirman una notable pérdida de audiencia en ambas revistas.
En el primer semestre del 2026, Letras Libres registró poco más de 615 mil visitas orgánicas desde computadoras y teléfonos. Frente al mismo periodo del año 2018 —solo el primer semestre—, perdió 81 por ciento de tráfico, cuando alcanzó más de 3 millones. Si bien las cifras solo captan el interés digital, el pronóstico de lectores en formato impreso es menos halagüeño.
Las revistas Letras Libres y Nexos fueron referentes del pensamiento liberal/libertario en México. Su aura, alguna vez vinculada a gobiernos del PRI y del PAN dadivosos, está hoy día apagada.
En sintonía con Letras Libres, Nexos acumuló casi 502 mil visitas orgánicas en los primeros 6 meses del año frente a los 1.2 millones alcanzados en 2018, equivalente a una caída de tráfico de 59 por ciento en periodos comparables. Aunque algunos atribuyen el descenso al acceso restringido a la hemeroteca, disponible solo para suscriptores, dar un crédito excesivo a piezas que en su mayoría no resisten la prueba del tiempo es inconvincente para cualquier revista de actualidad.
Ahora bien, podría argumentarse que el año 2018 es un referente problemático por la gran expectativa de la elección presidencial. En respuesta, al tomar el 2025 y no el 2018 como base, los declives respectivos del 53 y 56 por ciento apuntan en la misma dirección y alcanzan magnitud similar. Bajo cualquier lupa, Letras Libres y Nexos experimentan una fuga de lectores. Las búsquedas de explorador, medibles en Google Trends, validan la hipótesis del desinterés.
La demostrable caída de lectores no esclarece, empero, los motivos del ocaso. Una posibilidad es que el hundimiento de subsidios estatales indujo un recorte de plumas. Los datos abiertos de la Secretaría de la Función Pública y CompraNet muestran que, entre 2006 y 2018, Grupo Nexos y Editorial Clío/Vuelta (Letras Libres) recibieron cientos de millones de pesos en publicidad oficial de administraciones del PAN y el PRI. En años de vacas flacas, sin gran volumen de textos, lo normal sería una pérdida de competitividad.
Otra razón plausible es que las preferencias políticas nacionales giraron y Letras Libres y Nexos quedaron inertes. No obstante, a contracorriente del bajón gemelo, nuevos portales de contenido del tipo derecha dura y ultra brotaron para hurtar atención, con números superiores. La Derecha Diario, en presunta alianza con Ricardo Salinas Pliego, da fe del ambiente competitivo.
La demostrable caída de lectores no esclarece, empero, los motivos del ocaso. Una posibilidad es que el hundimiento de subsidios estatales indujo un recorte de plumas.
Una tercera y última opción es que las revistas radicalizaron su línea editorial para retener atención. Al respecto, hechos recientes alimentan lo que sigue siendo una simple y llana hipótesis. El texto negacionista del genocidio del autor Ezra Shabot, difundido y defendido por las cabecillas editoriales, es una muestra elocuente. Otra es el extremismo encarnado por distintos colaboradores y empleados de Letras Libres. Pablo Majluf, ex editor digital de la revista, y Óscar Constantino, uno de trece autores mexicanos en La Derecha Diario con múltiples piezas publicadas en Letras Libres, sugieren marcados sesgos ideológicos en los filtros de captación de talento. Lejos de simples manzanas malogradas, previsible defensa del comité editorial, parecerían en cambio naranjas vecinas de una podrida que contagia al cesto entero.
El paso del análisis intelectual a la praxis política es otro indicador empírico. Durante los pasados ciclos electorales, editores y colaboradores frecuentes firmaron desplegados con llamados expresos al «voto útil» a favor de la coalición PRI-PAN-PRD. Si bien las revistas no han abrazado contenidos reaccionarios como el de La Derecha Diario, los vínculos recientes de Enrique Krauze con Ricardo Salinas Pliego complican cualquier careta de moderación. Abundan dudas razonables sobre alianzas y líneas sucesorias.
Ciertamente, varias plumas moderadas no acaban por tirar la toalla como colaboradores asiduos. El deslinde de autores tras la publicación de Shabot en Nexos evidencia una desconexión con los editores. Clasificar la tinta amiga por grado de cercanía a Morena es un reduccionismo distractor. En verdad, otros ejes temáticos activos abrieron una batalla interna por preservar la esencia liberal-tecnocrática, hoy extraviada. Depende de lectores, suscriptores y ensayistas frenar la espiral al polo Norte.
La crisis existencial que enfrentan Letras Libres y Nexos facilita su conversión a una cantera de extremistas. Fundadas bajo preceptos liberales que la época desfavorece, hoy son presa de una hemorragia de tráfico y de una base potencial de lectores exaltada. Ambas nutren una dependencia en subsidios sugerentes, como es el caso de la publicidad del gobierno de Chihuahua en Nexos. Esas condiciones de posibilidad promueven el estruendo como táctica de retención. Raro sería que ese ovillo de facilitadores no engendrara Frankensteins de los que hoy toca hacerse cargo.












