La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar en Medio Oriente luego de que Teherán lanzara misiles contra instalaciones militares estadounidenses en Jordania, en respuesta a una nueva ofensiva de Washington contra objetivos iraníes.
La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) informó que realizó ataques durante la noche del martes y las primeras horas del miércoles. De acuerdo con autoridades jordanas, 13 misiles balísticos ingresaron a su espacio aéreo; diez fueron interceptados y tres cayeron en zonas remotas, sin que hasta el momento se reportaran víctimas por esa incursión.
El ataque ocurrió después de que Estados Unidos lanzara una nueva serie de bombardeos contra posiciones vinculadas con la Guardia Revolucionaria en territorio iraní. El Comando Central estadounidense confirmó que sus fuerzas atacaron objetivos relacionados con sistemas de defensa aérea, radares, infraestructura marítima y comunicaciones.
La escalada también se relaciona con la creciente tensión alrededor del Estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el transporte internacional de petróleo. El tráfico marítimo en la zona disminuyó de manera importante tras los nuevos enfrentamientos, mientras los precios internacionales del crudo registraron incrementos.
Trump advierte de una respuesta más contundente
Después de los ataques iraníes, el presidente estadounidense Donald Trump advirtió que Washington respondería con mayor fuerza si Teherán continuaba con sus acciones militares.
“Se les golpeará de nuevo a un nivel mucho más duro y elevado”, señaló Trump al referirse a una eventual nueva represalia estadounidense.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria iraní sostuvo que sus ataques representaban una respuesta a las operaciones estadounidenses y afirmó que las fuerzas de Washington enfrentarían nuevas consecuencias si continuaban los bombardeos.
Aumenta la tensión alrededor del Estrecho de Ormuz
El intercambio de ataques ocurre después de un periodo de relativa calma entre ambos países y complica nuevamente los esfuerzos diplomáticos para contener el conflicto.
La situación también genera preocupación por el impacto sobre el comercio energético mundial. El Estrecho de Ormuz concentra una parte importante del transporte internacional de petróleo, por lo que cualquier interrupción prolongada podría presionar los precios y afectar las cadenas de suministro.
Mientras Washington y Teherán intercambian amenazas, la actividad militar continúa en distintos puntos de la región y aumenta la incertidumbre sobre una posible ampliación del conflicto.
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