El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, destacó la estrategia de Washington para perseguir los recursos financieros de los cárteles, al asegurar que el objetivo es afectar las estructuras económicas que permiten operar a las organizaciones criminales. El representante estadunidense presentó esta política como parte de la cooperación bilateral con el gobierno de Claudia Sheinbaum y señaló que la ofensiva también contempla redes financieras y presuntos facilitadores.
Johnson sostuvo que para la administración de Donald Trump resulta prioritario desmantelar las estructuras que Washington identifica como organizaciones narcoterroristas, además de combatir el tráfico de drogas y armas. De acuerdo con el embajador, la estrategia pretende extender la persecución hacia los recursos utilizados para adquirir sustancias, armamento y financiar otras actividades ilícitas.
El funcionario estadunidense también vinculó el combate al dinero del crimen organizado con la lucha contra la corrupción y la protección de las inversiones, argumentando que las redes ilícitas generan inseguridad y afectan a la población. Sin embargo, su posicionamiento coloca nuevamente a Washington como un actor central en la definición de una estrategia de seguridad que involucra directamente a instituciones mexicanas.
Washington apuesta por seguir el dinero para ampliar su ofensiva contra el crimen
Las declaraciones fueron realizadas durante la presentación del Foro Internacional sobre Delitos Financieros, conocido como CI-FIRST, donde autoridades de México y Estados Unidos buscan intercambiar información sobre operaciones financieras sospechosas. El mecanismo contempla la participación de instituciones gubernamentales, autoridades financieras, organismos de seguridad y representantes del sector privado.
Johnson destacó el uso de sanciones financieras, intercambio de información y mecanismos de cooperación internacional para identificar cuentas, activos y personas que presuntamente forman parte de redes criminales. Desde la perspectiva estadunidense, seguir los movimientos de dinero permitiría llegar a estructuras que permanecen ocultas detrás de las operaciones visibles del narcotráfico.
El embajador aseguró que la cooperación bilateral busca impedir que las organizaciones criminales utilicen las fronteras para esconder sus recursos o fragmentar sus redes financieras. Con ello, Washington refuerza su apuesta por una estrategia que trasciende el combate directo al tráfico de drogas y amplía su participación en el seguimiento de recursos ilícitos, mientras México enfrenta el reto de mantener el control de sus propias instituciones financieras y de seguridad.
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