Muere Dolores Huerta a los 96 años, pionera del sindicalismo agrícola y defensora de las comunidades migrantes en EE.UU.

Su trayectoria fue reconocida con la Medalla Presidencial de la Libertad, uno de los mayores honores civiles de Estados Unidos.

Dolores Huerta, una de las figuras más influyentes del sindicalismo estadounidense y defensora de los derechos de las comunidades migrantes, falleció este miércoles 28 de octubre a los 96 años, informó su familia mediante un comunicado.

La activista murió en su residencia de Bakersfield, California, dejando una trayectoria de más de seis décadas dedicada a combatir la desigualdad laboral y promover la participación de sectores históricamente marginados.

Sus familiares expresaron su tristeza por el fallecimiento y solicitaron privacidad durante el duelo. Asimismo, adelantaron que posteriormente darán a conocer los actos conmemorativos para reconocer su trayectoria.

Nacida el 10 de abril de 1930 en Dawson, Nuevo México, Huerta creció en California bajo la influencia de su madre, Alicia, quien participaba activamente en iniciativas comunitarias.

Antes de convertirse en dirigente sindical, trabajó como maestra, experiencia que le permitió conocer las dificultades económicas y sociales que enfrentaban las familias de trabajadores agrícolas.

Durante la década de 1960, fundó junto con César Chávez la Asociación Nacional de Trabajadores Agrícolas, organización que posteriormente se convirtió en el sindicato United Farm Workers (UFW).

Su participación fue fundamental para impulsar movilizaciones que transformaron las condiciones de contratación de miles de campesinos, especialmente migrantes latinoamericanos.

Los principales aportes de Dolores Huerta a los derechos laborales

Uno de los mayores logros de Dolores Huerta fue su participación en la huelga de trabajadores de la uva de Delano, iniciada en 1965, que posteriormente impulsó un boicot nacional contra productores agrícolas de California. Tras cinco años de movilizaciones y negociaciones, la presión sindical permitió alcanzar acuerdos en 1970 para mejorar los salarios, establecer prestaciones médicas y fortalecer las condiciones laborales de miles de trabajadores del campo.

A partir de estas conquistas, Huerta continuó encabezando negociaciones y promoviendo reformas para ampliar los derechos de organización colectiva de los trabajadores agrícolas. Su compromiso social también la llevó a defender los derechos de las mujeres, las personas migrantes y las comunidades históricamente marginadas, convirtiéndose en una figura relevante del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos.

Con el propósito de dar continuidad a esta labor, en 2003 creó la Fundación Dolores Huerta, enfocada en fortalecer la organización comunitaria, fomentar la participación ciudadana y formar nuevos liderazgos. Su trayectoria recibió importantes reconocimientos, entre ellos su ingreso al Salón Nacional de la Fama de las Mujeres en 1993 y la Medalla Presidencial de la Libertad en 2012.

En marzo de 2026, la activista también hizo públicas acusaciones de violencia sexual contra César Chávez, episodios que, según relató, había mantenido en silencio durante décadas. Este testimonio incorporó una dimensión personal a la historia de su participación en el movimiento sindical.

Con su fallecimiento, Estados Unidos pierde a una de las principales impulsoras de los derechos laborales y civiles, pero su legado permanece vigente en las organizaciones, movimientos sociales y comunidades que contribuyó a fortalecer durante más de seis décadas de activismo.

Fotografía: Redes

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