El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó que la isla no renunciará a su independencia ni a su soberanía ante las presiones de Estados Unidos, y advirtió que Washington tendrá que modificar su política hacia el país caribeño antes de que su población desista de defender su autonomía.
“Antes cambiará la política de Estados Unidos que los cubanos nos cansemos de defender nuestra independencia, nuestra soberanía, nuestra integridad territorial”, declaró el funcionario durante una entrevista.
Rodríguez confirmó que los gobiernos de Cuba y Estados Unidos mantienen conversaciones a nivel político, aunque reconoció que no existen avances significativos debido a las amenazas militares y las medidas coercitivas impulsadas por la administración estadounidense.
El canciller sostuvo que La Habana está dispuesta a mantener el diálogo bilateral, siempre que Washington respete la igualdad soberana, la no injerencia en asuntos internos y las diferencias entre ambos sistemas políticos.
Asimismo, rechazó que Estados Unidos condicione las negociaciones a un cambio político en Cuba. Consideró que las diferencias ideológicas no justifican el bloqueo económico ni las restricciones al suministro de combustibles, medidas que calificó como formas de castigo colectivo contra la población.
Cuba cuestiona el bloqueo energético y plantea cooperación con EE.UU.
El funcionario describió el cerco energético como una medida que agrava las condiciones de vida de los cubanos y que, desde su perspectiva, equivale a un acto de guerra. No obstante, aseguró que la isla ha conseguido evitar una catástrofe humanitaria pese al endurecimiento de las sanciones.
También defendió la pluralidad de modelos políticos y democráticos, al señalar que ningún país debe imponer su sistema a otras naciones. Como ejemplo, expresó sus diferencias con el modelo estadounidense, aunque reiteró la disposición de Cuba para sostener relaciones diplomáticas.
En cuanto a la cooperación bilateral, Rodríguez identificó oportunidades de colaboración en el combate al narcotráfico, el terrorismo y la trata de personas, así como en materia de salud, industria biomédica y migración. Recordó que ambos países mantienen vigentes 22 acuerdos de cooperación.
Además, aseguró que las empresas estadounidenses pueden participar en proyectos económicos en Cuba sin recibir privilegios ni enfrentar discriminación.
Finalmente, el canciller defendió los cambios económicos que impulsa el gobierno cubano, entre ellos la apertura a una mayor participación del sector privado y la inversión extranjera. Sin embargo, descartó que estas transformaciones representen una privatización generalizada y reiteró que el país conservará su modelo socialista, aunque incorpore mecanismos de mercado y nuevas modalidades de inversión.
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