Aunque Puebla se mantiene entre las entidades con mayor actividad museística del país, la accesibilidad para personas con discapacidad sigue siendo uno de los principales retos de estos espacios culturales, ya que a nivel nacional solo tres de cada diez museos cuentan con infraestructura accesible, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El reciente reporte de Estadística de Museos (EM) del Inegi muestra que las barreras no se limitan al acceso físico, pues únicamente 26.4 por ciento de los recintos culturales cuenta con accesibilidad auditiva, mientras que apenas 19.9 por ciento dispone de herramientas de accesibilidad cognitiva, uno de los mayores rezagos identificados en el país.
Pese a este panorama, Puebla se colocó entre los estados con mayor actividad museística durante 2025, al registrar 60 museos y una afluencia total de 2 millones 108 mil 809 visitantes, cifra equivalente al 4.04 por ciento del total nacional, lo que confirma el peso cultural y turístico que mantiene la entidad.
Con estos números, Puebla se ubicó solo por debajo de la Ciudad de México, que recibió 25 millones 807 mil 320 visitantes; Nuevo León, con 4 millones 741 mil 774; y Guanajuato, con 2 millones 457 mil 337, consolidándose como una de las entidades con mayor presencia de espacios culturales en México.
Accesibilidad, el reto pendiente en espacios culturales
No obstante, mientras Puebla fortalece su oferta museística y turística, la inclusión plena continúa rezagada en muchos recintos, donde la falta de material en braille, recorridos adaptados para personas sordas y herramientas cognitivas limita la experiencia de visitantes con discapacidad visual, auditiva, intelectual o con neurodivergencias.
El problema cobra mayor relevancia debido a que muchos museos funcionan dentro de edificios históricos o inmuebles antiguos, donde las adecuaciones de movilidad suelen avanzar lentamente por restricciones arquitectónicas, falta de presupuesto o decisiones administrativas que postergan las mejoras necesarias para garantizar recorridos accesibles.
Además, la accesibilidad cognitiva implica mucho más que rampas o elevadores, pues requiere contenidos comprensibles, señalización clara, lenguaje sencillo y herramientas de interacción que permitan a personas con discapacidad intelectual o con neurodivergencias comprender y disfrutar las exposiciones sin barreras.
En conjunto, las cifras del Inegi muestran que el crecimiento cultural de Puebla aún enfrenta un desafío importante: lograr que sus museos no solo reciban a millones de visitantes, sino que sean espacios verdaderamente accesibles para todas las personas, sin exclusión por discapacidad o falta de ajustes razonables.
Ilustración: Iván Rojas













