Diario RedPolítica

La ONU, el lugar donde se anuncian las guerras

Mientras el país que promueve el rearme y las invasiones sea el mismo queveta cualquier posición política no podremos salir de este bucle

El 22 de septiembre Irán rompió el protocolo. Y al hacerlo, dijo en voz alta lo que muchos callan. Ante la Asamblea General de Naciones Unidas, denunció que ha sido víctima de terrorismo internacional por parte de Estados Unidos, que su ayatolá fue asesinado sin fundamento alguno, que una escuela fue atacada y terminó con la vida de niñas y niños inocentes. Recordó que en más de dos siglos Irán nunca ha atacado a ningún país: solo se ha defendido. No era un discurso diplomático al uso. Era una acusación. Y la ONU, como institución, no supo qué hacer con ella.

Más allá de que la ONU nunca se haya consolidado como un escenario capaz de evitar guerras e invasiones, al menos conservaba ciertas formas: un lugar donde los países mostraban posiciones, formulaban demandas, canalizaban atropellos. Las formas diplomáticas se mantenían. Hoy, en cambio, la ONU se ha convertido en una palestra para anunciar amenazas de guerra ante todos los países. Y es más triste aún que las únicas medidas para detener esto sean los comunicados y la rebeldía simbólica de las delegaciones que se levantan y abandonan la sala. Meros gestos. Hechos significativos, pero insuficientes.

Las grietas en el sistema no son nuevas. La invasión de Irak en 2003, liderada por Estados Unidos sin la aprobación del Consejo de Seguridad, fue un golpe del que la institución nunca se recuperó. La intervención en Libia en 2011, liderada por Francia, Reino Unido y Estados Unidos, estiró el principio de la «Responsabilidad de Proteger» hasta convertirlo en un pretexto para intervenir una vez más un territorio y asesinar a Gadafi. Cada uno de estos hitos dañó la credibilidad de una institución que nació para evitar precisamente lo que hoy ocurre.

Pero hay un problema estructural que ninguna reforma superficial puede resolver: mientras el país que promueve el rearme y las invasiones sea el mismo que tiene la capacidad de vetar cualquier posición política de los otros 192 Estados y sea el mismo que promovió la fundación de la institución y sea el mismo que la utiliza como escenario para legitimar sus guerras, no podremos salir de este bucle de terror. Mientras eso no cambie, estaremos ante una crisis existencial de la ONU, mirando sin ningún tipo de poder de acción ante el nuevo escenario global.

El orden internacional está mutando. Las instituciones que debían sostenerlo se convierten en vitrinas. Y los pueblos, una vez más, quedan solos frente a las potencias. La pregunta ya no es si la ONU puede reformarse, sino si tiene sentido seguir invocándola mientras quienes la controlan la usan para declarar guerras. Construir algo distinto exige reconocer, primero, que se deben poner las cartas sobre la mesa.

Fotografía: Diario Red

Recuerda suscribirte a nuestro boletín

📲 https://bit.ly/3tgVlS0
💬 https://t.me/ciudadanomx