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Salinas Pliego quiere ser presidente

¿De TV Azteca al Palacio Nacional? Salinas Pliego crea su estructura para ser presidente

No es un secreto que los medios de comunicación influyen hoy en el voto como nunca antes. Y las candidaturas presidenciales han entrado en sintonía con esa lógica: convertir la política en farándula. La última década del siglo XXI ha demostrado que ya no es necesario tener organización territorial, trayectoria política o un posición ideológica para ser presidente sino un ejército mediático en redes sociales y a los grandes medios de comunicación de tu lado. 

La prensa, tradicionalmente entendida como instrumento del poder político, ha mutado, ahora los medios ya no son meros instrumentos: se han convertido en actores que inciden y determinan al poder.

No es casualidad que los cargos estratégicos de Somos México estén ocupados por personas que trabajan directamente para el Grupo Salinas.

Figuras como Milei, Noboa, De la Espriella o el propio Donald Trump son el ejemplo más acabado de este fenómeno. Todos ellos consolidaron sus estructuras políticas a partir de la presencia mediática de sus figuras, no de liderazgos territoriales u organizacionales. Son producto de la hipermediatización de la política.

Y lastimosamente México no se queda fuera de esto. Somos Mx es la prueba de aquello; dueños de medios, periodistas, comentaristas de mesas de análisis, columnistas, personas opinadoras de todo tipo y de varios temas están armando su propia estructura y quien esta a la cabeza de esta empresa política es nada más y nada menos que Salinas Pliego.

En su estructura confluyen al menos 25 medios de comunicación. Y basta mirar sus líneas editoriales para darse cuenta de la falsa pretensión de sus voceros cuando se presentan como un partido que no es «ni de izquierda ni de derecha». Entre los más influyentes están TV Azteca, Reforma, El Universal, El Financiero, Excélsior, Aristegui Noticias, Animal Político, Proceso y Radio Fórmula, junto a otros medios impresos y digitales. Todos comparten algo más que una plataforma partidista: comparten su explícita oposición a Morena. No es una coincidencia ideológica, es una facción de postura anti-algo como ya ocurrió en otros países de la región.

Somos México sería así el primer partido mexicano sin control territorial, pero con todo el control mediático.

No es casualidad que los cargos estratégicos de Somos México estén ocupados por personas que trabajan directamente para el Grupo Salinas. La Secretaría de Educación está en manos del rector de una universidad privada fundada por Salinas; la de Medio Ambiente, en una joven que lidera el programa juvenil de Kybernus, brazo de formación política de Grupo Salinas; y el Consejo Consultivo incluye a la directora de género de TV Azteca. El partido no tiene militancia de base, pero tiene nómina corporativa.

Todo parece apuntar a que se está construyendo una estructura política con un plan claro: convertirse en la plataforma perfecta para lanzar a Salinas Pliego como candidato presidencial. Somos México sería así el primer partido mexicano sin control territorial, pero con todo el control mediático. Un fenómeno con historia propia: el magnate de medios que se vuelve candidato presidencial.

Lo que está en juego no es un partido más. Es la consolidación de un modelo donde el poder se compra con likes, donde la democracia se reduce al buen manejo del algoritmo y donde un empresario mediático puede saltar de la televisión a la presidencia sin haber construido nada más que una imagen. Eso no es política. Es un golpe a la democracia en cámara lenta.

Foto: Diario Red

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