México se consolidó como uno de los principales destinos para la inversión española, luego de colocarse como el segundo país que más recursos recibe de empresas ibéricas, de acuerdo con la tercera edición del Barómetro sobre clima y perspectivas de la inversión española en México, elaborado por la Cámara Española de Comercio en México.
El informe señala que la inversión directa acumulada de España en México supera los 68 mil 800 millones de euros, monto que representa más del 10 por ciento del total de la inversión española en el exterior. En 2025, el flujo bruto hacia el país alcanzó tres mil 300 millones de euros, una cifra que confirmó el peso estratégico del mercado mexicano para las compañías españolas.
Durante la presentación del estudio, Antonio Basagoiti, presidente de la Cámara Española de Comercio en México, explicó que las empresas mantienen una perspectiva positiva sobre el país y que existe respaldo desde sus matrices para ampliar operaciones. De acuerdo con su lectura, México ofrece condiciones favorables para inversiones de corto y largo plazo, especialmente por su dinamismo económico y posición regional.
El Barómetro identifica que los sectores con mayor presencia de inversión española son servicios financieros, logística, metalurgia y energía. También apunta que las empresas perciben una evolución positiva en materia de seguridad jurídica, aunque todavía observan retos vinculados con la complejidad regulatoria, la carga administrativa y algunos costos operativos.
A pesar de esos desafíos, el principal factor de incertidumbre para las inversiones no se ubica en México, sino en el escenario internacional, particularmente por la política comercial de Estados Unidos, las tensiones geopolíticas y la volatilidad cambiaria. El informe destaca que estas variables pueden influir en las decisiones empresariales por la fuerte relación económica entre México y el ciclo estadounidense.
En el encuentro, el embajador de España en México, Juan Duarte Cuadrado, sostuvo que el país ha logrado transmitir confianza en un contexto global complejo. Con ello, las empresas españolas buscarían mantener y ampliar su presencia en México, al considerar al país como un socio estratégico y un destino relevante para nuevas inversiones.
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