El buque metanero Mubaraz logró atravesar el estrecho de Estrecho de Ormuz con una carga significativa de gas natural licuado (GNL), en un hecho que marca una reactivación parcial del tránsito energético tras semanas de restricciones derivadas del conflicto en Medio Oriente. El paso del buque ocurre en un contexto de alta tensión geopolítica que había reducido casi por completo el flujo comercial en una de las rutas más importantes del mundo.
De acuerdo con datos de la consultora Kpler, el Mubaraz transportaba más de 132 mil metros cúbicos de GNL al momento de cruzar el corredor marítimo, lo que lo convierte en el primer buque con carga relevante en lograrlo desde el inicio del bloqueo en marzo. Esta ruta es estratégica, ya que en condiciones normales concentra alrededor del 20 por ciento del comercio global de gas natural licuado.
El buque, operado por la compañía estatal Adnoc de Emiratos Árabes Unidos, había cargado su mercancía en la isla de Das a inicios de marzo, pero interrumpió la transmisión de su sistema de localización durante varias semanas, lo que coincide con el periodo de mayor incertidumbre en la zona. Posteriormente, reactivó su señal cerca de las costas de India, lo que permitió confirmar su trayecto.
Analistas del sector energético señalaron que el cruce pudo haberse realizado a mediados de abril, durante una ventana en la que varios buques intentaron atravesar el estrecho, aunque la fecha exacta no ha sido confirmada. Este tipo de maniobras refleja los riesgos operativos que enfrentan las embarcaciones en una región afectada por tensiones militares y bloqueos intermitentes.
Antes del Mubaraz, solo un buque, el Sohar LNG, había logrado cruzar el estrecho desde el cierre parcial, aunque lo hizo prácticamente sin carga, lo que limitó su impacto en el mercado energético internacional. En contraste, el reciente tránsito con volumen comercial relevante sugiere un posible ajuste en las condiciones de navegación, aunque aún persisten factores de riesgo.
El paso del Mubaraz se interpreta como un indicio de reanudación gradual en el flujo energético global, en un escenario donde la estabilidad del estrecho de Ormuz sigue siendo clave para el suministro internacional. Sin embargo, la situación continúa siendo incierta, y el comportamiento de los próximos envíos será determinante para evaluar si se consolida una recuperación en esta ruta estratégica.
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