China y Rusia niegan interferencia electoral en EE.UU. y cuestionan acusaciones sin pruebas de Trump

Donald Trump retomó acusaciones sobre las elecciones de 2020 en EE.UU., pese a revisiones que no acreditaron fraude masivo

Los gobiernos de China y Rusia rechazaron las acusaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien señaló a Pekín y a “otros adversarios” de presuntamente interferir en las elecciones estadounidenses de 2020.

Trump afirmó que China habría cometido “la mayor filtración de datos electorales de la historia”, al adquirir de manera ilícita 220 millones de registros de votantes en 18 estados mediante una supuesta unidad especializada en explotación de datos.

La acusación vuelve a colocar en el centro del debate la narrativa electoral del mandatario republicano, quien durante años ha insistido en cuestionar el resultado de los comicios de 2020, pese a que revisiones oficiales, tribunales y recuentos no acreditaron fraude masivo ni alteración del resultado.

El portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Lin Jian, rechazó las afirmaciones y acusó a Washington de difundir señalamientos sin sustento. Calificó la versión como “un completo invento y una difamación maliciosa”, al sostener que Pekín mantiene una política de no intervención en asuntos internos de otros países.

Pekín acusa doble rasero de Washington

Lin Jian también afirmó que la comunidad internacional conoce qué país realiza operaciones de vigilancia y robo de datos a gran escala, en una crítica directa al historial estadounidense de intervencionismo, espionaje y presión política en distintas regiones del mundo.

El gobierno chino pidió a Estados Unidos reflexionar sobre su propia conducta y dejar de lanzar acusaciones contra Pekín sin pruebas. Además, criticó las restricciones de visa que la administración Trump impondrá a periodistas extranjeros, especialmente a comunicadores chinos.

Por su parte, el Kremlin también rechazó los dichos de Trump. El portavoz ruso Dimitri Peskov aseguró que las propias investigaciones de inteligencia estadounidenses concluyeron que Rusia no modificó el resultado de las elecciones de 2020.

Peskov recalcó que esas conclusiones no provinieron de Moscú, sino de agencias de Estados Unidos, y sostuvo que no existe prueba sólida de una intervención rusa para alterar los comicios que ganó Joe Biden.

Las respuestas de China y Rusia exhiben nuevamente la tensión geopolítica que Trump utiliza en su discurso interno, mientras insiste en presentar a potencias extranjeras como amenaza electoral, aun sin pruebas públicas que sostengan una manipulación efectiva del voto.

Fotografía: X

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