El Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció sanciones contra nueve personas señaladas por presuntos vínculos con Hezbollah, a quienes acusa de formar parte del grupo o de mantener cercanía con sus estructuras políticas y financieras. La medida fue presentada por Washington como parte de su estrategia para presionar a actores que, según el gobierno estadounidense, obstaculizan el proceso de paz en Líbano.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó que Hezbollah debe ser desarmado por completo y sostuvo que su dependencia continuará aplicando medidas contra redes vinculadas al grupo. De acuerdo con el gobierno estadounidense, las sanciones buscan limitar la capacidad de operación de personas que presuntamente han influido en instituciones libanesas o facilitado actividades consideradas desestabilizadoras.
Washington también acusó a funcionarios y actores cercanos a Hezbollah de infiltrar espacios del gobierno libanés y permitir acciones que afectan a la población civil, en medio de un escenario regional marcado por tensiones políticas, crisis institucional y conflictos derivados de la guerra en Medio Oriente. Las sanciones buscan congelar activos bajo jurisdicción estadounidense y restringir operaciones financieras con los señalados.
En paralelo, el Departamento de Estado informó que mantiene una recompensa de hasta 10 millones de dólares por información que permita interrumpir los mecanismos financieros de Hezbollah. Con ello, Estados Unidos busca reforzar la presión económica contra las redes que considera clave para el financiamiento del grupo, tanto dentro como fuera de Líbano.
Hezbollah, que tiene presencia política y militar en Líbano, es considerado por Estados Unidos como una organización terrorista. La nueva ronda de sanciones se inscribe en una política de presión financiera que Washington ha utilizado durante años contra el grupo y sus presuntos aliados, con el objetivo de reducir su margen de acción regional y su capacidad de financiamiento.
Las medidas llegan en un momento de alta sensibilidad para Líbano y la región. Mientras Estados Unidos insiste en que las sanciones buscan favorecer una paz duradera, sus decisiones también profundizan la presión sobre un país atravesado por crisis económica, tensiones internas y disputas geopolíticas externas, donde Hezbollah mantiene un papel central en la vida política y militar.
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