El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, difundió un mensaje por el 250 aniversario de la independencia de su país, conmemorada el 4 de julio, en el que reivindicó la doctrina “America First” del presidente Donald Trump y colocó el poder económico, militar y político estadounidense como eje central de su discurso.
El video marcó distancia frente al mensaje que el propio diplomático ofreció el año pasado, cuando destacó la relación bilateral bajo la idea de que México y Estados Unidos eran “familia”. En esta ocasión, Johnson no hizo ninguna referencia a México ni a la cooperación entre ambos países, pese a que su mensaje fue difundido desde la representación diplomática estadounidense en territorio mexicano.
Durante su intervención, el embajador presentó a Estados Unidos como la nación más poderosa del mundo y defendió su papel internacional a partir de su fuerza económica y militar. También recurrió a una frase del expresidente Ronald Reagan para advertir que la libertad puede perderse en una sola generación, una idea recurrente en el discurso conservador estadounidense.
Johnson sostuvo que las guerras en las que ha participado su país no respondieron a intereses de conquista o expansión imperial, sino a una supuesta defensa de otros pueblos frente a la tiranía. Sin embargo, el mensaje omitió cualquier referencia crítica al historial de intervenciones, presiones políticas y operaciones militares de Estados Unidos en distintas regiones del mundo.
El diplomático también vinculó su discurso con hechos recientes, como la Copa del Mundo que se realiza en Estados Unidos, México y Canadá, así como la asistencia humanitaria tras los sismos registrados en Venezuela. Con ello, buscó presentar a Washington como un actor generoso y protector, en línea con la narrativa de liderazgo global impulsada por la administración de Trump.
El mensaje cerró con una defensa abierta de “America First”, doctrina que coloca los intereses estadounidenses por encima de cualquier relación internacional. La omisión de México en el discurso generó contraste con el tono de cooperación usado en 2025 y refuerza el giro nacionalista de la diplomacia estadounidense bajo Trump, incluso desde una embajada instalada en territorio mexicano.
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