Estados Unidos expresó un cauteloso optimismo sobre las negociaciones con Irán, mientras Donald Trump endureció su postura al asegurar que buscará recuperar las reservas iraníes de uranio altamente enriquecido. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que todavía existen posibilidades de avanzar hacia un acuerdo diplomático, aunque reconoció que las conversaciones se desarrollan en un escenario complejo, marcado por desconfianza, presiones militares y diferencias sobre el futuro del programa nuclear iraní.
Rubio señaló que las gestiones diplomáticas podrían avanzar con la mediación de Pakistán, cuyo jefe del ejército, Asim Munir, aparece como una de las figuras que busca reencauzar el diálogo entre Washington y Teherán. Las conversaciones se mantienen después de semanas de avances limitados y bajo un frágil alto al fuego, por lo que los próximos días serán determinantes para saber si las partes logran acercar posiciones o si el conflicto vuelve a escalar.
Uno de los puntos más delicados es el estrecho de Ormuz. Rubio advirtió que cualquier intento de Irán por imponer un sistema de cobro o peaje en esa ruta marítima haría inviable un acuerdo diplomático, al considerar que una medida de ese tipo afectaría el tránsito energético global. La presión es mayor porque por esa zona circula una parte clave del comercio petrolero internacional, lo que convierte la negociación en un asunto no solo militar, sino también económico.
Trump, por su parte, afirmó que Estados Unidos no permitirá que Irán conserve sus reservas de uranio altamente enriquecido, estimadas en alrededor de 900 libras. El mandatario sostuvo que Washington buscará recuperar ese material, aunque dijo que probablemente sería destruido después. La postura forma parte del objetivo central de su ofensiva: impedir que Teherán avance hacia la posibilidad de desarrollar un arma nuclear.
Desde Irán, la respuesta apunta en sentido contrario. Fuentes iraníes señalaron que el líder supremo ordenó que el uranio enriquecido permanezca dentro del país, lo que endurece la posición de Teherán y complica cualquier acuerdo con Estados Unidos. Aunque Irán niega buscar armas nucleares, el control de ese material se ha convertido en una de las principales condiciones de Washington para cerrar una salida diplomática al conflicto.
El escenario también mantiene presión sobre los mercados internacionales. Los precios del petróleo han reaccionado con volatilidad ante la incertidumbre sobre una solución entre Estados Unidos, Israel e Irán, en medio de temores por una mayor afectación al suministro energético. Así, la negociación queda atravesada por tres ejes simultáneos: la disputa nuclear, el control de rutas estratégicas como Ormuz y el riesgo de una nueva escalada militar en Medio Oriente.
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