El gobierno francés permitirá que policías y gendarmes utilicen nuevamente granadas aturdidoras durante las manifestaciones convocadas para este sábado 17 de octubre, pese a la fuerte polémica generada después de que un adolescente de 15 años perdiera una mano durante una protesta estudiantil.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, explicó que las fuerzas de seguridad podrán recurrir al conjunto de armas consideradas “intermedias” si las movilizaciones derivan en disturbios graves o enfrentamientos violentos. La instrucción incluye gases lacrimógenos, lanzadores de proyectiles defensivos y granadas aturdidoras.
La decisión llega antes de una jornada de protestas nacionales contra el encarecimiento de la vida, en la que se prevé la participación de estudiantes, sindicatos y sectores vinculados al movimiento de los “chalecos amarillos”.
Las autoridades francesas han identificado alrededor de 250 convocatorias y unos 80 cortejos o manifestaciones públicas para este sábado. Nuñez también expresó preocupación por posibles bloqueos de carreteras y disturbios al término de algunas marchas.
Adolescente perdió una mano durante protesta estudiantil
La controversia por estas armas estalló después de que un joven de 15 años sufriera la amputación de una mano el pasado 5 de octubre en Lens, durante enfrentamientos entre estudiantes y fuerzas antidisturbios. El adolescente también sufrió lesiones en la otra mano y distintas partes del cuerpo.
El abogado de la familia sostiene que una granada aturdidora policial causó las heridas y rechaza la versión que señala que el menor recogió voluntariamente el artefacto antes de que explotara. Las circunstancias exactas siguen bajo investigación.
Tras el caso, Nuñez ordenó suspender temporalmente estas granadas específicamente en las protestas de estudiantes de secundaria, mientras se esclarecen los hechos. Organizaciones como Amnistía Internacional han pedido ir más lejos y prohibir permanentemente este tipo de dispositivos en todas las manifestaciones.
Las protestas estudiantiles acumulan además miles de detenciones y numerosas denuncias por uso desproporcionado de la fuerza, mientras organismos de derechos humanos mantienen bajo escrutinio las tácticas policiales francesas.
Fotografía: Redes












