La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió que la emergencia provocada por los terremotos registrados el pasado 24 de junio en Venezuela entró en una nueva etapa, marcada por el riesgo de enfermedades relacionadas con el hacinamiento, la falta de agua potable y las afectaciones a los servicios de salud.
La alerta se concentra en más de 80 refugios temporales, donde miles de personas permanecen desplazadas tras los sismos de magnitudes 7.2 y 7.5 que dejaron miles de víctimas y daños en infraestructura sanitaria.
La OPS trabaja de manera coordinada con el Ministerio de Salud venezolano para fortalecer la vigilancia epidemiológica y detectar oportunamente posibles brotes de enfermedades respiratorias, digestivas y otros padecimientos prevenibles mediante vacunación.
«Los mayores riesgos para la salud pueden derivarse de las interrupciones en los servicios de salud y las condiciones de hacinamiento», señaló el director de la OPS, Jarbas Barbosa.
Vacunación y agua potable concentran la atención
El organismo explicó que el desplazamiento de miles de personas complicó el acceso a la atención médica de rutina y redujo la cobertura de vacunación en distintas zonas afectadas.
Ante ese escenario, la OPS consideró prioritario recuperar los esquemas de inmunización y garantizar el suministro de agua potable, además de reforzar las condiciones de higiene y saneamiento dentro de los albergues.
Las brigadas sanitarias también mantienen vigilancia sobre enfermedades diarreicas, infecciones respiratorias y síndromes febriles, padecimientos que suelen incrementarse cuando un gran número de personas comparte espacios reducidos durante periodos prolongados.
Sistema de salud enfrenta una presión adicional
La organización reconoció que los terremotos impactaron a un sistema de salud que ya enfrentaba limitaciones antes de la emergencia, situación que complicó la atención inmediata de miles de personas lesionadas y desplazadas.
De acuerdo con las autoridades venezolanas, los sismos dejaron 3 mil 889 personas fallecidas, 16 mil 740 heridas y 17 mil 907 habitantes sin vivienda, mientras continúan las labores de recuperación y atención humanitaria.
La OPS destacó que la llegada de ayuda internacional, hospitales de campaña y personal médico permitió fortalecer la capacidad de respuesta durante los últimos días. Sin embargo, el organismo insistió en que la prioridad ahora consiste en evitar brotes epidemiológicos mediante el acceso continuo a servicios médicos, vacunación, agua segura y saneamiento en los refugios temporales.
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